Así como existen las siete maravillas del mundo, en Ecuador (que parece un mundo paralelo) tenemos también siete “maravillas” que nos toca vivir diariamente a las que nos hemos acostumbrado, y hasta se podría decir que la simbiosis es tan necesaria para la subsistencia que ya no llamarían tanto la atención.
La primera “maravilla”: se implementa un plan de seguridad en la ciudad pero, paradójicamente, se incrementa la inseguridad social con asaltos sacapintas, express; violaciones, crímenes y demás. La segunda: el transporte colectivo es el peor, pero se habla de que quieren aumentar su valor aduciendo por enésima vez que mejorarán el trato, el servicio, que respetarán las leyes de tránsito, pero el número de accidentes y muertes está en auge con la fuga de los causantes de esas desgracias; ¿acaso con el incremento de los pasajes desaparecerá esto?
La tercera: el irrespeto a toda ley que se quiera imponer, tomando como ejemplo el caso de los transportistas, quienes a los ancianos y estudiantes no los cogen porque pagan medio pasaje, y si alcanzan a subirse, son vejados. La cuarta: la marginación de la mano de obra nacional por la “glorificación” de todo extranjero que pisa nuestro suelo y llega a sitiales que ni soñando logrará un ecuatoriano.
La quinta: la novelería de nuestra sociedad con el “ahora no pienses, solo mensajea” en la cual nos ofrecen amor, destino, salud, fortuna, sin darnos cuenta del dinero que se gasta y de que nunca se ve a un ganador. La sexta: no dar cabida a la nueva generación. Hablaré de mi rama, la médica, siempre son los mismos a los que contratan en grandes hospitales como jefes, directores, que ya poseen más de cinco cargos entre públicos y privados, y algunos ya deberían colgar la bata para que los nuevos profesionales no tengan que laborar en cualquier cosa que no sea para lo que se prepararon. La séptima: los mal llamados derechos humanos que solo saltan cuando a un vil delincuente le dan merecido castigo, pero nunca chistan cuando a un padre de familia lo asesinan de la forma más enfermiza.
Dr. Fernando Flores Freire
Guayaquil