Fue un lapsus o un ataque de sinceridad. Apenas se inició la transmisión del partido, dijo que el juego y la transmisión eran desde “aquí, desde Madrid”. Pudo haber sido una estrategia para bajar costos, lo cierto es que el equipo de narradores y comentaristas aparecían más nerviosos y con más adrenalina que los jugadores en el campo de juego.
Solo habían transcurrido 15 minutos –el normal round de estudio– y ya se planteaba que los equipos se habían demorado demasiado en conocerse. El resto fue contradecirse una y otra vez entre las distintas voces. Si se decía que Holanda no estaba atacando, al siguiente minuto se señalaba que Ecuador no tenía ideas. Si se decía que había un juego de igual a igual, luego se reiteraba que la selección nacional tenía demasiadas falencias.
Como suele suceder, luego del gol de los Países Bajos, poco a poco los minutos finales se convirtieron en un drama, en el escenario donde afloraron los excesos y las sentencias que solo se explican por la falta de sangre fría. Y así se llegó a los absolutos de Vito Muñoz: “Solo hemos tenido dos goleadores en la historia del fútbol ecuatoriano. El primero fue el máximo anotador de la Copa Libertadores y con el segundo llegamos a dos mundiales. De ahí pare de contar”. Una sentencia de muerte dictada por alguien que se pretende juez de última instancia.
En el caso del juego contra Holanda, está muy bien que los comentaristas deportivos no se conformen con una derrota bastante digna contra uno de los equipos europeos más poderosos, y que esgriman en contra de la Selección ecuatoriana las declaraciones del técnico holandés de que lo del miércoles no es el verdadero rostro de Holanda (cada quien lleva el agua a su molino). Es bueno apretar los tornillos a la selección, quejarse de las deficiencias en la zaga o la reiteración de que en ofensiva las cosas no marchan.
La pregunta es, ¿se lo está haciendo desde una perspectiva fría, profesional y puntual, o desde la frustración de las propias expectativas? ¿Esas ilusiones no estaban demasiado infladas? ¿No estamos dando por descontado que debemos pasar a la segunda fase del Mundial?
Los partidos de preparación no son únicamente de la Selección sino del periodismo deportivo ecuatoriano. Hay signos de maduración, pero también se demuestra que muchos narradores y comentaristas están afectados por sus propias expectativas. Hemos pasado del pesimismo al voluntarismo. En los dos extremos, no hay signos para reconocer a nuestro equipo nacional y reconocernos a nosotros mismos.
Entonces, ¿qué plan de mejoramiento profesional tienen los comentaristas y narradores de La Tri? ¿Cómo se están preparando ellos para el Mundial? ¿Contaremos con profesionales verdaderamente mundialistas o simplemente será gente que asista al Mundial a hacer lo que ha hecho siempre?