Jueves 02 de marzo del 2006 Cartas al Director

Asesinato de niño chambero

Como todos los días, el niño salió de su arrabal. De una edad inquieta como la mariposa, le sonreía de todas manera a la vida. Apenas comenzaba a vivir, pero ya estaba librando batallas tras batallas para ayudar a su madre a sobrevivir en este laberinto de selva perdida, donde la civilización y la conciencia parecen difuntas y prevalece la fuerza de la brutalidad.

En el peso de ser padre para su madre en su grado de responsabilidad, una chompa lo tentó posiblemente, soñando en asegurarle el pan del siguiente día, pero un sanguinario disfrazado de hombre y de guardia de seguridad lo mató a balazos con frialdad.

Ojalá que la inmolación de este angelito guayaquileño conmueva a los políticos, principales causantes de la descomposición social apocalíptica del país: pobreza e inequidad inconcebibles, inseguridad, indiferencia, impunidad; jueces, fiscales y magistrados corruptos; abogadillos que no faltarán al festín de la defensa  del siniestro, mientras seguirán deambulando muchos menores ligados a la palidez de la muerte, ya sea por enfermedad o por el mismo riesgo del fin prematuro, por obra de otro desquiciado ofendido a la condición humana.

Ab. Marcos Mendoza Mero
Manta

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