Nada ha pasado en la TV durante este largo feriado. No hubo variaciones en la programación y muy pocos espacios de programación que se salieran de lo normal. En otras palabras, siguieron predominando las telenovelas y el farandulerismo.
La única novedad fue la ausencia de noticieros el día lunes. El martes por la noche ya habían regresado para contar feriados y carnavales, como si fueran lo mismo. Una cosa sí cambió en relación con otros años: la recolección televisiva de los muertos y heridos por accidentes fue a cuentagotas y sin mayor énfasis. ¿Hubo mayor discreción de los medios o mayor seguridad en carreteras y centros turísticos? Posiblemente ninguna de las dos, y todo fue un acto del azar y del estado de ánimo.
Lo que no es azaroso y responde a una muy cuidada estrategia por crear una mitología televisiva con TC Televisión de epicentro es el programa ‘El precio de la fama’. Si en la primera emisión se hizo una oda a la mediocridad a través de ‘A todo dar’, en el segundo le tocó el turno al legendario mal gusto de ‘Chispazos’.
Con dos programas en el aire ya se puede notar una estrategia común en ‘El precio de la fama’. En lo visual, el predominio de una edición sincopada y repleta de fragmentos (inspirada, para no decir otra cosa, en E! Entertainment). En el contenido, en cambio, la idea es irse por las ramas, tomar los detalles para construir los personajes, situaciones y los objetos para el nuevo culto televisivo que se plantea.
El drama ausente
Por esa razón, ‘El precio de la fama’ no habla sobre los programas, su estructura, su calidad y su producción, sino que hace cronologías históricas donde los hitos son los animadores (personajes), los “conflictos” personales de los mismos y en el caso de ‘Chispazos’ su desplazamiento por varias estaciones de televisión.
Donde más se enfatiza es en las biografías personales de los animadores. En ‘Chispazos’ se pasó por la relación filial entre Luzmila y Rashid, la maternidad solitaria de Luzmila, la emigración a Estados Unidos de Pedro Ortiz.
Y, ¿el precio de la fama? Es decir, aquellos aspectos incómodos, dolorosos y destructivos que se deben afrontar cuando se tiene una exposición pública. En el relato que hace el programa dominical de TC no aparecen, a menos que se quiera pensar que el precio de la fama para la gente de ‘Chispazos’ fue la parodia de David Reinoso...
Cuando E! Entertainment elabora sus historias de famosos, predomina una estructura que se puede resumir así: orígenes, camino y salto a la fama, auge, caída y redención. Con esos elementos se construye un verdadero drama con el cual se pueda alimentar los mitos del star system.
Para bien o para mal, en ‘El precio de la fama’ no han podido hacer algo ni medianamente parecido.