Nueva Orleans celebró su carnaval, el Mardi Gras, con el recuerdo y la esperanza concentrada en recuperar su mayor fuente de ingresos, el turismo, tras cumplir ayer 6 meses de la catástrofe causada por el huracán Katrina.
La tarea será ardua porque uno de cada tres estadounidenses está ahora menos interesado en visitar Nueva Orleans que antes del paso del Katrina. El jolgorio, que se solía extender por todo el Barrio Francés se limitó a su epicentro, la mítica Bourbon Street.
Los efectos del huracán, que causó 1.300 muertos y unos dos mil desaparecidos, se reflejaron en el bajo número de turistas.