Hasta ahora solo han cumplido con el 35% de su plan maestro de obras. Según sus directivos el retraso se debe a que no han recibido todo el dinero que se les ofreció y los cambios de gobierno no han permitido estabilidad en las delegaciones.
Corpecuador fue creada en agosto de 1998 por el Congreso para reconstruir las zonas afectadas por el fenómeno del Niño de 1997. Nació junto con un plan maestro (de más de 300 páginas) que contempla obras de rehabilitación y reconstrucción en las siete zonas del país más afectadas por el desastre natural, cuya ejecución se previó que culminaría en diez años.
En el plan se incluyó la reconstrucción y rehabilitación de vías, caminos vecinales, malecones, puentes, alcantarillas, viviendas, centros escolares, subcentros de salud; todo aquello dañado por el fenómeno El Niño, cuyos perjuicios se estimaron en $ 1.516 millones en el sector productivo; $ 830 millones en infraestructura básica y $ 190 millones para el sector social.
Pero después de casi siete años (porque según sus directivos Corpecuador recién funcionó en 1999), solo ha cumplido con el 35% de ese plan.
José Santos Ditto y Carlos Quiroz, presidente ejecutivo y gerente de Corpecuador, respectivamente, justifican el retraso con varios argumentos. Entre ellos, que no han recibido los recursos estimados de ese entonces (1998).
Según Quiroz se previó que el organismo reciba $ 1.700 millones hasta el 2008, pero hasta el año anterior solo recibió unos $ 300 millones. A esto se suma, añade Santos, los cambios de gobierno.
El presupuesto de Corpecuador destinado para las obras en las siete delegaciones fue de $ 57’678.243,16 en el 2005; de estos recursos solo se han entregado $ 30’787.380.
Pero de las obras programadas para el año anterior, también se cumplió solo el 35%, porque según Quiroz ese año fue irregular, pues Corpecuador tuvo cuatro directivas por el cambio de gobierno (la destitución de Lucio Gutiérrez).
Del 65% restante solo en ese año quedan pendientes unas 146 obras en las siete delegaciones (Esmeraldas, Santo Domingo, Caluma, Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro).
En Esmeraldas, por ejemplo, las únicas obras terminadas en esa provincia, según el informe de labores de la entidad, fueron la rehabilitación de la escuela Pedro Cornelio Drouet de la Parroquia Tachina; y los incrementos en la obra de rehabilitación en la vía Tabiazo-Carlos Concha.
Aún quedó pendiente la rehabilitación de la vía Lagarto-Pizares, en la parroquia Anchayacu, cuyos habitantes hicieron un paro de actividades en agosto del 2005, pues de su reconstrucción dependen miles de campesinos que se encuentran asentados en las riberas de los ríos Onzole y Cayapas. La obra fue aprobada en agosto del 2005, adjudicada a la empresa Odorisio, pero aún espera por el informe de contratación de la Contraloría y Procuraduría.
La justificación a este caso fue que “la gente de ahí esperaba que la obra esté de un día para otro”; y ellos primero debían buscar una empresa que la haga y en Esmeraldas no hay, indica Carlos Quiroz.
Este funcionario fue acusado ante el Congreso, por supuesta administración irregular de los fondos de Corpecuador en la contratación del alquiler de 12 vehículos, por el diputado de Manabí, Clemente Vásquez (PSC).
Quiroz desestimó la denuncia asegurando que cumplió los requisitos para el alquiler de los vehículos y que ya pidió una auditoría del contrato.
34,60% del PRESUPUESTO
es lo que recibe Manabí por haber sido la más afectada por El Niño en 1997; Guayas recibe el 22,90%; Esmeraldas, 16,30%; Sto. Domingo, 3,90%; Los Ríos, 9,10%; Caluma, 4,30%, y El Oro, 8,80%.
25% de las GANANCIAS
del Fondo de Solidaridad por los excedentes del petróleo, y un 7% de las exportaciones bananeras, es de donde provienen los recursos de Corpecuador.