La ejecución de un asesino estadounidense, Michael Morales, de 46 años, fue abortada a último momento ayer luego de que dos anestesistas se rehusaron a realizar el trabajo. Luego se la reprogramó para anoche.
Prevista para la mañana de ayer, la ejecución debió suspenderse cuando los médicos a pedido de un tribunal, rechazaron aplicar la inyección letal al recluso.