Miércoles 22 de febrero del 2006 La caja

Los celulares vs. las mandarinas acarameladas

China, el especial de ‘La TV’ de una hora que se presentó la noche del lunes, fue un nuevo recorrido por un país inagotable. Desgraciadamente, fue un vuelo de pájaro, con escenas que ya son tópico: el pato a la naranja, el ritualismo, el té verde, la tradición, la comida en la calle, la alta tecnología, el empuje de la modernidad que se demuestra más que nada en Shangai.

La China ya ha motivado otros viajes y otros especiales de la misma ‘La TV’ y de otros programas de reportajes. Si bien, antes se han mostrado las partes más turísticas (La Gran Muralla, la Plaza Roja, la Ciudad Perdida), con el nuevo especial aún queda la sensación de que el país asiático, la economía con más empuje del mundo, no fue descifrado.

Me acuerdo en este momento de una de las fotografías que estuvieron en la última muestra del World Press Photo, es decir la exposición donde se reúnen las que se consideran mejores gráficas publicadas por la prensa mundial en el último año. Había varias fotos de China, dos de ellas eran especialmente decidoras. En la primera, una fila interminable de miles de obreros habían tomado posición frente a enormes máquinas. La actitud casi robótica de los trabajadores, la perfecta pulcritud, la disciplina absoluta ponían la piel de gallina. El fotógrafo en una simple imagen había captado una escena que bien puede reflejar la ética de la nueva China.

Había una segunda que era aún más impactante. Un obrero de la construcción regresaba al terreno baldío donde esa mañana había dejado su casa. Su mirada era desoladora, el detalle era que él había sido parte de la cuadrilla que derribó las humildes viviendas. En otras palabras, él mismo había destruido su casa... En los nuevos terrenos se iban a  construir gigantescos edificios de departamentos como los que ya se dibujaban en el fondo de la fotografía.

Definitivamente, la tensión entre modernidad es mucho más fuerte, mucho más dramática y por lo tanto, mucho más rica que el pasar imágenes sucesivas de la última generación de celulares, los grandes edificios y luego un anciano comiendo mandarinas acarameladas... probablemente, haya dificultad en captar esas imágenes cuando se trata de una invitación oficial. Pero, tampoco se refleja mayor intención de tener una agenda propia, de buscar más allá de lo que la guía enseña.

Bueno, seguro será hasta el próximo especial de la China.

La caja

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