Recorrer el globo en busca de los rastros de ecuatorianos es la nueva propuesta de una vieja figura de la TV. Se habla, por supuesto, de Christian Johnson y su ‘Después del adiós’ estrenado el último sábado, a las 22h00, por Teleamazonas.
Una producción que tiene su valor visual y su carga emotiva. Se queda ahí, por ahora. Nada de penetrar con cierta profundidad en las vidas de las personas que desfilan ante las cámaras. Tampoco Christian Jhonson es un Gastón Pauls. El contraste es decidor.
Cuando Pauls va con ‘Ser urbano’ a Madrid en busca de los argentinos en el exilio económico, los protagonistas son unos mates, una niña y las personas que viven tan lejos de la patria. Nada muy complicado, lo interesante es que sobre esa materia prima tan sencilla se tejen reportajes donde la sensibilidad no está divorciada de un retrato racional de la migración.
En ‘Después del adiós’, en cambio, las intenciones se desbordan: “La nostalgia, la memoria personal y colectiva, la familia, el humor, el dolor, la alegría, la imaginación, las relaciones sentimentales, la identidad social, la esencia cultural, las peripecias emprendidas durante la emigración, la gastronomía, el encuentro y la adaptación cultural, la ocupación de los espacios públicos y privados, las relaciones sociales en la vida personal y en el lugar de trabajo, los cambios que se producen entre la primera y la segunda generación de migrantes”, etcétera y etcétera.
La lista sigue y sigue... En la pantalla, un principio de oro es “menos es más”. O lo que es lo mismo: “el que mucho abarca, poco aprieta”.
Inundaciones de ensueño
En los noticieros dominicales se dedica algo de espacio a las inundaciones urbanas. En Canal Uno se muestran las calles de varios sectores de Guayaquil convertidas en caudalosos ríos. Se presenta el problema, se toman declaraciones de los afectados y se interpela a la Dirección de Salud. ¿Y las responsabilidades del Municipio?... Crujen los grillos.
Miedo al poder local, pereza, falta de interés, lo cierto es que los gravísimos problemas de alcantarillado de Guayaquil, las inundaciones de barrios enteros, no tienen explicaciones y menos responsables; en las pantallas solo caben las descripciones y la retórica.
Algo como las “ilusiones de Hollywood que se hicieron realidad”, que se utiliza en el mismo noticiero, para hablar de las personas que perdieron sus viviendas o enseres por los efectos de un tornado en Samborondón.
Las historias, problemas y explicaciones que necesitan las personas comunes y corrientes no cuentan para cierta televisión.