Los senadores neoyorquinos Charles Schumer e Hillary Clinton han mantenido completo silencio en el debate nacional sobre la inmigración y no se han opuesto públicamente a la propuesta ley que definiría como delincuentes a los inmigrantes ilegales, dijo ayer una coalición de grupos de inmigrantes.
Miembros de Comunidades Inmigrantes en Acción llegaron en San Valentín a las oficinas de Schumer y Clinton, pidiéndoles que “no rompan el corazón” de los inmigrantes y que tomen una serie de medidas para que más inmigrantes indocumentados puedan legalizar su estatus en el país.
El acercamiento del Día de San Valentín no tuvo mucho éxito en el caso del senador Schumer: pese a que los organizadores dijeron que habían anticipado a la oficina sobre sus planes, el guardia les impidió entrar al edificio.
Grupos inmigrantes dijeron que les intriga el silencio de los dos senadores en temas como el proyecto de ley 4437, conocido como el proyecto Sensenbrenner, que ya ha sido aprobado por la Cámara de Representantes y podría llegar pronto a debate en el Senado (aunque observadores ven pocas posibilidades de que el Senado apruebe el proyecto).
El proyecto haría que fuera un crimen estar en los EE.UU. sin permiso legal, daría a policías locales más poder para actuar como agentes de inmigración, y eliminaría la lotería de visas, entre otros puntos.
La oficina de Schumer señaló ayer que el senador se opone a ese proyecto de ley.
En tanto, la oficina de la senadora Clinton sí aceptó las tarjetas de las organizaciones.