Miércoles 15 de febrero del 2006 La caja

Un dial que cambia aceleradamente

Hace ocho días, en el hotel Marriott en Quito, se hizo la presentación de una nueva cadena radial: Radio Exa. Se trata de la implantación en la Capital de una franquicia mexicana que reemplaza a lo que fue Radio Genial, la frecuencia en FM del Grupo Democracia, del periodista Gonzalo Rosero. Aunque  la propiedad se mantiene –valga la aclaración–, los conceptos radiofónicos cambian.

El tema de las franquicias internacionales es el hecho más reciente en una tendencia que avanza imparable en la radiodifusión ecuatoriana: la marca Disney reemplazó a la que fue Radio Concierto (que, curiosamente, volvió a aparecer  en el dial). Las 40 Principales, marca española del Grupo Prisa (El País), es el nuevo nombre de la tradicional Radio Centro, etc. Rock & Pop es de origen argentino...

Todos los días el panorama se modifica. Aparecen nuevas marcas, emisoras cambian de manos, grupos económicos adquieren medios, se consolidan otros conglomerados. ¿Podemos esperar un salto hacia arriba en la calidad?

Al parecer no. La industria radiofónica ecuatoriana se ha caracterizado por una excesiva fragmentación. Cientos de radios se disputan espacios en los diales locales y regionales, pocas han alcanzado una dimensión nacional. Sencillamente, no hay mucho espacio para la consolidación: demasiadas emisoras deben repartirse un mercado que según fuentes de la industria puede ser menor a los 10 millones de dólares.

La feroz competencia provoca que muchas veces los espacios publicitarios se vendan por centavos, que una mayoría de emisoras descuide la producción y generación de contenidos y que otro porcentaje muy importante se dedique a una suerte de populismo comunicacional. En las medianas y pequeñas ciudades, muchas estaciones de radio son utilizadas por políticos y caudillos locales para descalificar a  sus adversarios.

La llegada de las franquicias internacionales significa aliviar costos. Formatos, conceptos y líneas de programación llegan en paquete con la garantía de haber sido probadas y comprobadas con audiencias similares. Además, traen optimización y competitividad económica. Puestos en esa lógica puede llegar un momento en que las emisoras se conviertan en repetidoras, con una computadora solitaria en un cuarto, mientras el “Jazzler” (software especializado) programa los contenidos que llegan de afuera.

Ahora solo subsisten unas pocas emisoras que le siguen apostando a otra cosa: Sonorama (una de las pocas de carácter nacional), Quito, Multimedios 106 (y su tecnología de punta), La Luna, Radio City (y su alianza con la BBC), CRE, entre otras. ¿Qué se puede hacer? Quizás sea la hora de pensar en alianzas para hacer verdaderas cadenas radiales de carácter nacional.

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