Lunes 13 de febrero del 2006 La caja

Pornógrafos infantiles y de los otros

Pornógrafos infantiles fueron los protagonistas noticiosos de la semana pasada. Lamentablemente fue una nueva oportunidad para el maltrato a unas menores. Aunque se deben hacer matices.  En Ecuavisa se pasaron las imágenes de las chicas de un colegio capitalino que fueron víctimas de una red de supuestos pervertidos, pero en el contexto informativo y con los rostros de las adolescentes protegidos por un difuminado.

En lo cuestionable que puede ser la utilización de las imágenes de menores de edad en una situación criminal hay dos cosas que se respetaron en esta televisora: la identidad de las menores y la identidad del colegio. Si bien el ejemplo de difuminar las imágenes se siguió en otros canales, los tratamientos fueron radicalmente distintos.

En Canal Uno se mostraron sin ninguna consideración las puertas y el rótulo del establecimiento educativo, mientras el nombre del colegio se repitió varias veces. Aquí no hay ningún reparo, ningún principio de protección de los inocentes. El estigma se cierne sobre las alumnas más inocentes del plantel.

Pero fue en TC donde la ética terminó por dar un salto mortal hacia el vacío. Las imágenes más sugestivas de las adolescentes  (aquellas en que están en topless) fueron utilizadas por largos segundos, sin relación directa a lo que se estaba informando y se repitieron dos y tres veces, como incitación al morbo más que otra cosa. Todo ello, cuando cinco minutos antes Fernando Aguayo habló con Luis Hanna de la necesaria autorregulación de los medios de comunicación. ¿Pudo haber algo más irónico?  

Y queda flotando una pregunta: ¿Cómo llegan  con tanta facilidad los videos a los medios de comunicación? ¿No se supone que se trata de evidencia de un delito mayor y por lo tanto deben ser tratados con sumo cuidado? ¿Qué autoridad de las que supuestamente deben proteger a las menores de edad entrega con tanta ligereza unos videos con los que unas niñas corren riesgo?

Pornógrafos aunque no infantiles, en el ‘Noche a noche’ de Marián,  y todo a pretexto de hablar de sexo. El tema fue lo oral. La protagonista una tal Bernardita y la herramienta... bueno, eso queda a la imaginación. La protagonista hace gesto de coger la herramienta, metérsela a la boca y dedicarse con empeño a la tarea. Para hablar de sexo, sobre todo, hay que tener estilo y mucha elegancia. En cambio, lo de este programa se parece mucho a la pornografía barata.  

Pornógrafos en el límite mismo. Según lo escribe una lectora y huelgan los comentarios: “El día 8 de  febrero del 2006 en el canal 36, a las 22h30, pasaron un programa llamado ‘Destápate con Farreros’ donde colocan a dos chicas que a duras penas tendrán la mayoría de edad a sacarse la ropa en vivo. Se podría decir que lo utilizaron con morbo para que los televidentes llamen y envíen sus mensajes”.

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