La Virgen del Cisne, patrona de Ecuador, se ha convertido en un elemento de integración para el colectivo de inmigrantes ecuatorianos en Madrid, que desde hace más de cuatro meses acuden masivamente a venerarla en una iglesia madrileña.
Conocida también como "La Churona", la Virgen tiene desde el pasado mes de septiembre un nuevo espacio en la parroquia de San Lorenzo, en el popular barrio madrileño de Lavapiés, donde reside un gran número de inmigrantes.
La talla, cuyo origen se sitúa en la provincia de Loja, al sur de Ecuador, era propiedad de un particular, que la guardaba en su bar, y llegó a su nuevo emplazamiento en procesión, seguida por unos 10.000 fieles de la colonia ecuatoriana en Madrid, integrada por unas 200.000 personas.
La propuesta de trasladar la imagen fue bien acogida por el párroco del templo, Emilio Regules, que estuvo de acuerdo en ceder un hueco en su altar a la patrona ecuatoriana, junto a la Virgen del Pilar -patrona de España- y a la de Fátima.
"En un principio lo que se me propuso fue la colocación de un cuadro con la imagen de la santa, pero más tarde se me comunicó la existencia de una talla de la Virgen situada en un bar y me preguntaron si había posibilidad de trasladarla a la parroquia, y les dije que sí", relató el párroco.
El traslado, que contó con la colaboración de la Universidad Técnica de Loja y el Ayuntamiento de Madrid, originó un gran revuelo, debido a la masiva afluencia de fieles, en su mayoría ecuatorianos.
Emilio Regules, que está al frente de San Lorenzo desde hace 15 años, dijo que "los feligreses habituales se sintieron un poco incómodos, ya que no disponían de su lugar de siempre, pero poco a poco han ido entendiendo la nueva situación".
"No hay que olvidar -añadió- que todos somos cristianos y que la religión puede servir de elemento integrador. Así mismo, puede resultar interesante conocer los cánticos y oraciones que representan parte de la cultura de Ecuador y que son tan diferentes a nuestra misa tradicional".
Prueba de la cohesión que otorga la práctica religiosa, el párroco destaca que "antes los inmigrantes se situaban al final de la Iglesia y ahora se mezclan con los demás feligreses".
A la parroquia acuden diariamente gran número de cristianos de diversos orígenes: bolivianos, colombianos e incluso indios, pero es el colectivo ecuatoriano, fiel a su patrona, el más numeroso.
Desde la llegada de la Virgen del Cisne al templo, el párroco recibió muchas solicitudes de ecuatorianos para ampliar el horario de apertura de la iglesia, a lo que accedió "encantado", ya que muchos de los fieles "trabajan entre semana y solo pueden acudir a misa en sábado y domingo"
La Virgen del Cisne recibe su nombre de la tradición que comenzó en Europa con miembros de la denominada Orden de los Caballeros del Cisne, que construían templos en honor a la Virgen María en la cima de las montañas, principalmente en Francia, Alemania y España, bajo el cuidado de la orden de los franciscanos.