El presidente George W. Bush comunicó al Congreso en su proyecto de presupuesto del año fiscal 2007 que su gobierno está comprometido con una amplia reforma de inmigración que fortalezca las fronteras, refuerce los servicios policiales internos y habilite un programa de trabajadores temporales (PTT).
Bush expresó que el plan del gobierno es también atrapar a todos los inmigrantes que intenten ingresar ilegalmente al país y bajar las tasas de criminalidad en la frontera.
La propuesta de Bush sobre inmigración aparece en el segmento dedicado al Departamento de Seguridad Interior (que desde los atentados terroristas del 2001 se encarga ahora de los temas de inmigración, aduanas y fronteras), y su difusión coincide con los anuncios en el Congreso de que el Senado debatiría una reforma posiblemente a partir del actual mes de febrero.
Bush pide un presupuesto global de $ 43.553 millones para el 2007, que es menor de los $ 66.753 millones que le asignó en el actual ejercicio fiscal.
Bush afirma en su proyecto que su gobierno sigue emplazando nueva tecnología, desde aviones no tripulados hasta sensores terrestres a cámaras infrarrojas, y ha eliminado las barreras que han evitado la conclusión de una valla de 21 kilómetros en la frontera de San Diego, California.
El presupuesto para el año fiscal 2007, que empieza el 1 de octubre, provee más de $ 3.000 millones para la Patrulla Fronteriza (un aumento del 29% con relación al 2006), y fondos para contratar 1.500 agentes.
También se consigna $ 100 millones de ese total para equipos que incluyen máquinas portátiles de imágenes, cámaras, sensores y sistemas automatizados para uso en viajeros y bienes de alto riesgo.
Además pide $ 2.100 millones para financiar la detención y envío de más sin papeles de regreso a su país de origen.