Miércoles 01 de febrero del 2006 La caja

La libido como principio y fin

Divierte observar los complejos argumentos que se pueden construir para mostrar una bella mujer en poca ropa.  Freud planteaba (reduciendo su teoría a pocas palabras) que la cultura humana era consecuencia del encauzamiento de la libido (poderosa energía) hacia otras actividades.

En los tiempos catódicos, bien se puede reformular la sentencia: los espacios televisivos son la desviación de la libido de productores y ejecutivos de TV hacia la pequeña pantalla. Lo malo es que el encauzamiento de esas energías sexuales se lo hace de una forma bastante primaria y básicamente consiste en desvestir lo más posible a chicas atractivas, someterlas a situaciones con intencionalidad sexual  y hacer acercamientos de la cámara hacia sus traseros y senos. Y es que aparte de estar cargada de morbo y ser mal hecha, la telebasura está llena de sexismo.

La mayoría de programas playeros cae en ese rubro. ‘Playa de Titanes’, el programa de temporada playera ideado por  RTS con Dallyana Passailaigue,  es un buen ejemplo. El argumento del programa está lleno de épica e intensidad en la versión del canal (expuesta en su página web): “El programa se centrará en la competencia de Dallyana y uno de los doce participantes elegidos previamente (rostros conocidos del deporte y la farándula nacional). Ambos competirán en tres pruebas: una de agilidad y astucia, resistencia física y equilibrio y concentración, esta última será el fuerte de nuestra conductora-anfitriona, a quien será imposible vencer”.

En las olas, la cámara se pierde
Y no es todo, siempre según la versión oficial, ‘Playa de Titanes’  incorpora información turística de lugares conocidos y desconocidos. Aparte de ello hay cápsulas en los programas de farándula de RTS que darán cuenta de los avances de la competencia.

Si se hiciese  eso, ‘Playa de Titanes’  sería un programa impresionante. La verdad en pantalla es que las competencias están tan mal producidas (deportiva y televisivamente) que parecen haber sido grabadas en una tarde de juegos barriales, solo que sin los vecinos y en los escenarios de lindas playas. ¿Ejemplos? Cualquier productor debiera saber lo difícil que resulta montar y registrar con una mínima estética escenas en el mar bajo el efecto del golpe de las olas: las películas de ficción se hacen en piscinas acondicionadas y los deportes requieren equipos de filmación especiales. Bueno, en ‘Playa de titanes’ no se tomó en cuenta nada de eso, como tampoco factores de iluminación, continuidad y coherencia narrativa. Las pruebas en tierra, en cambio, van en otra línea...

Porque el objetivo real de ‘Playa de titanes’ es hacer paneos por el cuerpo de Dayllana Passailaigue, recrearse en las protuberancias de sus senos y hacer eventuales tomas de su trasero. La libido como comienzo y fin para hacer televisión. Bajo esa concepción, los argumentos, la supuesta valoración de una mujer atlética y con carácter o los loables fines de “promoción turística” son meros pretextos o autoengaños, nada más.

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