El 35% del total de la carga que entra o sale de Guayaquil es manejado por las terminales particulares.
En Guayaquil hay doce puertos particulares que compiten con el puerto estatal. En las instalaciones privadas se mueve cerca del 35% de la carga (exportada e importada) de la ciudad.
Los empresarios del sector aseguran que esta competencia es buena para Guayaquil porque incluso ha generado que algunos procesos mejoren en la terminal estatal.
El tiempo de descarga y carga de mercancías en las terminales privadas frente a los periodos que maneja el puerto de Guayaquil también influye en el crecimiento.
En marzo próximo, al grupo de doce privados se sumará un puerto más en el que se podrán movilizar cargas a granel así como contenedores.
El ritmo de carga y descarga es acelerado en los muelles de Bananapuerto. En uno de ellos, el ajetreo es mayor. Decenas de personas trabajan para copar las bodegas del buque Crown Sapphire, que partirá al Mediterráneo con banano y otros productos agrícolas.
A pocos metros de esa terminal, situada en el estero Santa Ana (al sur de Guayaquil) y a media hora de navegación del puerto estatal, el compás de trabajo se emula en Trinipuerto, otra instalación portuaria que anteayer efectuaba operaciones con un buque atracado en su muelle.
Jornadas similares se reproducen en Fertisa y otros atracaderos particulares (doce en total) que operan en los esteros localizados en los alrededores de la ciudad y que ahora captan cerca del 35% de la carga (exportada e importada) que se mueve desde Guayaquil.
Este acelerado crecimiento de la actividad portuaria privada ha permitido que el negocio de transportación de cargas deje de ser solo de Autoridad Portuaria de Guayaquil (APG), cuyos ingresos se nutren de los servicios y el cobro de tasas por el uso de sus muelles.
Los últimos balances efectuados este mes por las terminales portuarias describen el escenario: de los 2.131 buques que entraron a Guayaquil, el 25% llegó a muelles privados.
Además, el rubro de mercancías transportadas reflejó la incidencia, pues de 9,8 millones de toneladas métricas de cargas que se movilizaron en la ciudad, 3,4 millones fueron operadas por las terminales de la empresa privada.
La concentración de cargas es tan importante en los puertos particulares, que Bananapuerto manejó el año pasado cerca de 1,5 millones de toneladas superando así al estatal de Puerto Bolívar que trasladó 1,3 millones de toneladas, según datos de estos puertos.
Los operadores privados tienen sus propias explicaciones para este auge. Samuel Ramírez, gerente de Naportec, operador de Bananapuerto, indicó que la diferencia se marca en el “servicio, eficiencia y seguridad. Hoy por hoy nuestros clientes aprecian eso para hacer sus negocios”.
El tiempo de descarga y carga de mercancías en las terminales privadas frente a los periodos que maneja el puerto de Guayaquil también influye en ese crecimiento.
Carl os Franco, gerente de operaciones de Trinipuerto, dijo que este puerto “ha mejorado la rata (promedio) de descarga entre las 5.000 y 12.000 toneladas por día, dependiendo de la carga”.
Quienes operan los puertos privados afirmaron que la competencia no es dañina para el puerto estatal de la ciudad.
Francisco Barriga, gerente del puerto privado Fertisa, indicó que “hay más competencia portuaria y eso es bueno para Guayaquil. Eso ha hecho que en la Autoridad Portuaria hayan mejorado y eso es positivo”.
Se estima que en infraestructura portuaria privada hay más de 100 millones de dólares invertidos e incluso algunos puertos están complementando todas sus instalaciones.
“Si consideramos que en la actualidad los puertos privados no están operando en su máxima capacidad, tienen la suficiente infraestructura y condiciones competitivas como para deducir que en un futuro inmediato estos porcentajes de participación aumenten”, según Jaime Ramírez, presidente de la Cámara Marítima del Ecuador.