Domingo 29 de enero del 2006 La caja

Cuarto poder, contrapoder o un espacio público: ¿Qué mismo es el periodismo?

La ex ministra Consuelo Yánez reapareció en el set de Teleamazonas frente a Milton Pérez y María Josefa Coronel. La ex ministra sostiene que los carnés estudiantiles podían ser entregados inmediatamente por el IGM, ya que ella llegó a tener uno en sus propias manos.

La entrevista transcurre accidentadamente hasta que se cierra con una increpación de la entrevistadora de Teleamazonas a la ex funcionaria que responde con un “está mal informada”, que motiva un nuevo descontrol de Coronel.

Siempre deja un mal sabor de boca ver que se invita a alguien a una entrevista y no se pueden guardar las formas. O los modales, como sucedió con Lenín Artieda y su “Alcalde”, de arriba para abajo y en tono despectivo, durante la entrevista con Eliécer Bravo, el burgomaestre de Chone. En fin, estos detalles no eran el tema de este artículo, así que regresemos al primer escenario.

Al mediodía, el actual ministro Raúl Vallejo responde por el mismo canal a Consuelo Yánez (ante pregunta del medio, claro) con una dosis de su propia medicina: “Está mal informada”.

Y aunque no haya sido así, todo apareció como la intención de los periodistas por crear polémica y cuestionar al actual ministro poniendo en entredicho su afirmación de que el proceso de carnetización vía IGM demorará más.
Todo esto en el contexto de una semana donde el pretexto para que estudiantes y vándalos tiraran piedras y destruyeran  bienes públicos y privados fue la decisión de Vallejo de descentralizar la elaboración del carné.

La acción del noticiero fue cruzar frases para la polémica, en lugar de buscar las impresoras que supuestamente están en Miami. Pero, ¿qué de malo hay en el hecho de armar una polémica entre  la  ex ministra y el actual secretario  para cuestionar al segundo? Al fin y al cabo la prensa es el “cuarto poder” o el “contrapoder” que debe vigilar a los otros poderes y el periodista es el “perro guardián” o “watch dog” que vigila los abusos del poder político.

Hace unos años existía un consenso en el mundo de la comunicación. El periodismo era el cuarto poder, sin duda alguna.  Luego surgió una corriente que critica   la noción del “cuarto poder” porque aleja al periodismo de los ciudadanos y lo ubica en el mismo estándar que los otros tres poderes políticos. Se comenzó a hablar, entonces, del periodismo como un contrapoder.

Sin embargo, las dos concepciones, por más alejadas que parezcan, tienen un factor en común: provienen más del ámbito político que de la comunicación. El matiz bajo el concepto de “contrapoder” es que se ubica al periodismo en el juego de pesos y contrapesos que se supone debe tener un sistema democrático.

Que el asunto es más político que otra cosa, se refleja bien en la famosa propuesta del director de Le Monde Diplomatique, el francés Ignacio Ramonet,  de crear un “quinto poder” ejercido por “ciudadanos” cuya función sea controlar al “cuarto poder”. De ahí surge su Observatorio Global de Medios, una propuesta que surge de su análisis de que las grandes corporaciones controlan la creación y difusión de la información y ante eso el ciudadano de cualquier parte del mundo está desprotegido.

La noción de contrapoder ha calado hondo en América Latina. En el libro Periodismo por dentro, un buen manual urgente de periodismo práctico, Rubén Darío Buitrón (hasta hace poco jefe de noticias de Ecuavisa Quito) y Fernando Astudillo (subjefe de Redacción  de Diario EL UNIVERSO) dedican un capítulo entero, el tres, a desarrollar el concepto.

En cualquier caso, la idea es que el periodismo sea como cuarto poder, sea como contrapoder,  es un actor político de primera línea. Pero si es así, si la prensa es contrapoder, se deben contestar primero algunas preguntas que pueden resultar algo incómodas: “¿A quién representan los medios, además de representarse a sí mismos?, ¿quién es el contrapoder del contrapoder?, ¿quién controla a los controladores?”,  como escribe Carlos Soria y cita el investigador boliviano José Luis Exeni.

Todo esto tiene que ver con la legitimidad democrática de los medios. Pero hay algo más inquietante, para ejercer de contrapoder con eficacia se debe conocer la naturaleza del poder, cómo funciona y cómo está repartido. En un país como el Ecuador, ¿el poder político está en los debilitados presidentes de la República y en los funcionarios que no duran más de 30 días en sus cargos? ¿Está en lo que algunos llaman la partidocracia? Entonces, ¿qué otros ámbitos de poder existen?

Las imágenes más constantes de la semana fueron las de jóvenes y otros sujetos tirando piedras con sus rostros tapados. En Ecuavisa se mostró cómo niños pequeños eran conducidos a las protestas, a veces también encapuchados (foto 1). En todos los canales salió la imagen del militar aparentemente infiltrado que fue maltratado por los estudiantes (foto 2). En Teleamazonas se quiso montar una polémica entre la ex ministra de Educación, Consuelo Yánez, y el actual funcionario, Raúl Vallejo, por el carné estudiantil (foto 3).

La caja

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