El Senado francés estima en 600.000 el número de inmigrantes indocumentados que viven en el país, según un informe conocido ayer.
Una comisión de investigación sobre la inmigración clandestina ha analizado el fenómeno y ha llegado a esa conclusión acerca de la presencia de “sin papeles” en la Francia metropolitana, según ha afirmado su presidente, Georges Othily.
La cifra aportada por este informe es mayor que la apuntada en noviembre pasado por el Ministerio del Interior, que planteaba entre 200.000 y 400.000 inmigrantes en situación irregular en Francia.
Una de las conclusiones del informe es la necesidad de “profundas reformas” de la legislación sobre la entrada y permanencia de los extranjeros en territorio francés.