Miércoles 25 de enero del 2006 | 19:30 Migración

Crece tensión entre EE.UU. y México por mapas para ilegales

AFP | WASHINGTON, Estados Unidos

La iniciativa de ofrecer mapas a los emigrantes  antes de que emprendan la travesía del desierto de Arizona y una presunta  incursión de militares mexicanos en territorio estadounidense para cubrir a  narcotraficantes aumentaron la tensión entre Washington y su país vecino.

En un comunicado tan breve como virulento, el jefe del Departamento de  Seguridad Interior Michael Chertoff fustigó la iniciativa de la independiente  Comisión Nacional mexicana de Derechos Humanos (CNDH) y de la ONG  estadounidense Fronteras Compasivas de poner mapas a disposición de los  emigrantes ilegales.

"Nos oponemos en los términos más fuertes a la publicación de mapas para  ayudar a los que quieran entrar ilegalmente a Estados Unidos", afirmó. "Es una  mala idea alentar a los migrantes a emprender ese esfuerzo altamente peligroso  y, en definitiva, inútil", añadió.

Según el responsable estadounidense, "esta iniciativa va a alentar a más  gente a cruzar, originando más muertes de migrantes y más enriquecimiento de  redes criminales de tráfico de personas que explotan el sufrimiento de otros".

La CNDH y Fronteras Compasivas presentaron la víspera en México carteles  con mapas del desierto de Arizona en los que se señalan los puntos donde han  muerto emigrantes ilegales para, oficialmente, tratar de disuadirlos, una  intención que Washington no interpretó de la misma manera.

La polémica se produjo además en medio del tenso debate en Estados Unidos  sobre la reforma migratoria represiva aprobada hace un mes por la Cámara de  Representantes y que todavía debe ser sometida al Senado.

Esa ley, tal como ha sido sancionada por la Cámara Baja, no sólo prevé la  construcción de un muro en la tercera parte de la frontera con México, sino que  considera un delito la asistencia a ilegales que puede ser sancionado con cinco  años de cárcel.

En este contexto, la presunta incursión el lunes en territorio de Estados  Unidos, al este de El Paso (Texas, sur), de militares mexicanos para cubrir una  operación de narcotráfico también contribuyó a reavivar la polémica sobre el  control de la frontera.

"Estuvimos en contacto con el Gobierno de México y pedimos una  investigación meticulosa y una respuesta de México sobre este incidente",  declaró el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

"Obviamente, existe preocupación por los informes (recibidos), pero este  incidente está bajo investigación (estadounidense). El Departamento de  Seguridad Interior y la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza lo esta  haciendo, en coordinación con las autoridades federales, regionales y locales",  añadió.

El delegado de la fiscalía federal mexicana en Ciudad Juárez (norte),  Rolando Alvarado anunció una investigación sobre "la incursión de un grupo  paramilitar", después que el Gobierno mexicano negara la participación de  soldados suyos en el incidente.

Pero los legisladores estadounidenses quieren más detalles. El senador  republicano de Texas Bailey Hutchison expresó "su preocupación" y llamó a  Chertoff a llevar a cabo una investigación y luego "informar al Congreso de los  detalles y si militares mexicanos estuvieron implicados".

"Esto es sólo el síntoma de un problema mucho más amplio", declaró.  "Incluso después (de los atentados) del 11 de septiembre, las fronteras de  nuestra nación siguen siendo porosas", aseguró el legislador. "Tenemos que  tomar iniciativas valientes para dar mayor seguridad a nuestras fronteras",  agregó.

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