La Casa Blanca negó ayer que haya “hipocresía” en la política migratoria del Gobierno, como acusó el grupo Human Rights Watch, y afirmó que la respuesta del Ejecutivo a la inmigración ilegal es “compasiva y humana”.
El miércoles, el grupo humanitario Human Rights Watch denunció la “hipocresía” del presidente George W. Bush en su política de inmigración, como se refleja en el proyecto republicano de construir un muro en la frontera sur y que fue aprobado por la Cámara de Representantes el mes pasado.
Durante una rueda de prensa, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, dijo que quienes censuran el plan migratorio ignoran la labor que ha realizado Bush para fortalecer la seguridad fronteriza y responder a la presencia de los millones de inmigrantes indocumentados.
“Es una respuesta que es compasiva y humana y nos ayuda a responder a una necesidad económica importante, y a la vez frena el paso de quienes vienen a nuestro país por razones equivocadas”, dijo McClellan.
El portavoz se refirió al plan esbozado por Bush en enero del 2004 para fortalecer la vigilancia en la frontera con México y la puesta en marcha de un programa de "trabajadores huéspedes" que responda a la demanda real de puestos de trabajo para inmigrantes en Estados Unidos.
Las declaraciones de McClellan se produjeron horas después de que la Cámara de Comercio de EE.UU., la Iglesia Católica, y dos de los principales sindicatos del país forjaran ayer una alianza para exigir del Congreso una reforma migratoria.
Según estos grupos, los tres pilares de la reforma migratoria deben responder a las necesidades del mercado laboral, reforzar el control de las fronteras y regularizar a los inmigrantes que con su trabajo y pago de impuestos contribuyen a la economía.