La subrogación de funciones se impone en los principales organismos de control fiscal, constitucional y bancario. Con el rechazo legislativo del martes pasado a la terna para elegir al superintendente de Bancos, aumentó a cuatro el número de instituciones acéfalas.
La Contraloría del Estado es el organismo que más tiempo ha permanecido sin titular, pues el Congreso –desde enero del 2003– no ha integrado una terna. Están pendientes además las designaciones de los vocales del Tribunal Constitucional y del Fiscal de la Nación.
Lo que ha impedido conformar esas instituciones es el interés de los partidos de mantener el control y la incapacidad para llegar a acuerdos, según diputados.
Para el demócrata popular Ramiro Rivera, la subrogación vuelve a la entidad más frágil y a los funcionarios susceptibles de presión. Ernesto Pazmiño (ID) señaló que el Congreso tiene gran responsabilidad, pues determinados políticos prefieren la afinidad ideológica y no las cualidades éticas de los postulantes.
En el caso del superintendente, el socialcristiano Xavier Sandoval indicó que el Ejecutivo debió incluir candidatos con probidad técnica. El socialista Enrique Ayala Mora no está muy convencido con lo que hizo el Congreso; pues el candidato Germánico Maya, puede solicitar un pronunciamiento al Procurador, y sin necesidad de ser posesionado, puede asumir el cargo. Pero, dijo, que vista la votación del Congreso se debería retirar la terna y evitar interpretaciones jurídicas.