El alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, calificó los fuertes huracanes del año pasado como un castigo de Dios por la guerra de Iraq y porque los afroamericanos no han cuidado de su gente.
“Seguramente (Dios) no aprueba que estemos en Iraq bajo un falso pretexto”, dijo Nagin, citado ayer por el periódico local Times Picayune. “Seguramente está enfadado con los americanos negros. No nos preocupamos por nosotros o por nuestros niños”, dijo. “Por eso Dios mandó un huracán”, añadió.
Nueva Orleans se vio azotada en agosto del año pasado por el huracán Katrina que rompió diques y la inundó.
Bush fue acusado reiteradas veces de racismo cuando decenas de miles de afroamericanos en Nueva Orleans tardaron días en recibir ayuda.
“Es hora de reconstruir Nueva Orleans, que debería ser una ciudad de chocolate..., de mayoría afroamericana”, afirmó Nagin.
Nueva Orleans es una de las principales ciudades negras del país, pero con el desplazamiento de casi un millón de familias tras el paso de Katrina, hay numerosos blancos deseosos de comprar propiedades.