Familias de emigrantes piden la difusión sobre los cambios en EE.UU. contra indocumentados.
La ansiada llamada que el pasado 31 de diciembre esperaba la familia Mizhquil (de la comunidad Bayadel, en el cantón Déleg, Cañar) terminó con un sabor agridulce, pues pese a escuchar con alegría a su pariente Luis Alfonso Mizhquil desde Nueva York, quedaron preocupados cuando este les dijo que teme ser deportado.
En comunidades de Azuay y Cañar la mayoría de sus pobladores, pese a que tienen familiares en el exterior, desconoce las nuevas políticas migratorias que aplicará Estados Unidos para aumentar el control a inmigrantes indocumentados en su territorio.
Ángela Mizhquil, la madre de Luis Antonio, recordó esa llamada: “Y ahora mamita, dicen que el Bush nos va a deportar a los que no tengamos papeles, hasta a los guaguas (niños), solo pida a Diosito que nos proteja”.
Ella, en medio de su pequeña parcela de maíz, afectada por la sequía y las heladas y junto a una pequeña casa de adobe y tejas descoloridas y con grietas, recordó que su hijo ayudó a migrar en estos cuatro años a sus hermanos, Xavier y Elena; y a su esposa y tres hijos.
Con expresiones que mezclaban palabras de tres idiomas a la vez: quichua, español e inglés, Mizhquil expresó que su hijo pagó hace tres años $ 50 mil a un coyote para que “lleve” a EE.UU. a su nuera y sus tres nietos menores. “Caminando, caminando por otros países han llegado –hasta EE.UU.–”, dijo.
La mujer lamentó una posible deportación de sus parientes porque expresó que su familia aún tiene deudas y no consiguen trabajo fijo.
Un ambiente similar de incertidumbre se vislumbró al conocer sobre esas reformas migratorias dentro de la familia de Julio Viñanzaca, en la comunidad Tutusay, quien emigró a los EE.UU. hace cinco años. Su esposa María Pomaquiza, viajó hace nueve meses y ahora viven juntos en Queens, condado de Nueva York, en forma irregular.
El jueves pasado su hijo de 15 años, Gustavo, dejó el pico con el que retiraba la hierba de los cultivos de cebada para llamar a su abuela, Rosa Lara, quien se encarga del cuidado de sus cuatro hermanos menores y su prima Blanca (cuyos padres también residen en Norteamérica en forma irregular) para que participe en un diálogo sobre estos cambios.
La abuela sorprendida dijo que nada sabe de problemas en contra de emigrantes. Mientras, su nieto expresó que si sus padres regresan al Ecuador será mejor porque él y sus cuatro hermanos menores no quieren viajar a EE.UU.
Dos de ellos, los menores de 8 y 9 años, estudian. Los demás trabajan como agricultores y reciben $ 5 por día de trabajo, pero a la semana son contratados solo una vez.
En Bayadel y Tutasay, comunidades de Déleg, las carreteras de acceso están en malas condiciones, una cooperativa de camionetas sirve a los pobladores por $ 0,25 con una frecuencia indeterminada, y el servicio empieza solo cuando hay más de quince pasajeros.
Según el párroco de ese cantón, José Eliseo Cabrera, hace dos décadas, cuando empezó su labor pastoral, la población de Déleg era de 15 mil personas y en la actualidad quedan 5.000, los demás emigraron.
Aseguró que la población de emigrantes delegseños reside en forma legal en EE.UU. y que por lo tanto no sufrirá las consecuencias de las nuevas políticas migratorias.
Por el contrario, Ena Zambrano, directora de la escuela Octavio Cordero, de ese cantón, consideró que el 80% de los emigrantes de este sector reside en forma ilegal en EE.UU., por lo que niños y jóvenes que se quedaron se verán más afectados si la posibilidad de un reencuentro se dificulta con la nueva ley.
Zambrano dijo que muchas escuelas y colegios cerraron por falta de alumnos.
En Cojitambo, otra parroquia de Cañar, tampoco se conoce sobre las reformas migratorias.
Rosa Sanango, de 15 años y una de las seis sobrevivientes del naufragio del 13 de agosto del 2005, oyó algo sobre el tema.
“Solo sé que si no vuelvo a ver a mi mamá moriré de tristeza y mis hermanos también”, dijo con lágrimas.
Su abuela, María Chabla, de 66 años, cuida a nueve nietos encargados por cuatro hijas que residen en EE.UU. Ella solo reza para que los niños se reúnan con sus padres.
LAS PROPUESTAS
MURO FRONTERIZO
El proyecto propone autorizar la construcción de un doble muro de casi 1.120 kilómetros en varios tramos de la frontera común de México con EE.UU..
NIEGA NACIONALIDAD
La reforma también prevé negar la nacionalidad a los hijos de los inmigrantes indocumentados.
CRIMINALIZACIÓN
La propuesta convierte a los inmigrantes indocumentados en territorio estadounidense –y a quienes les ayuden o protejan– en criminales con sanciones y deportaciones.
SANCIÓN A EMPRESARIOS
Obliga a los empleadores a verificar el estatus migratorio de quienes solicitan empleo, so pena de afrontar severas sanciones monetarias.
ELIMINA LOTERÍA DE VISAS
Elimina el programa de Lotería de Visas de Diversidad, que anualmente otorga 50 mil visados de residencia permanente.