El 2006 será un año electoral en gran parte de América Latina. En el Ecuador también, ya en Ecuavisa se lanzan mensajes sobre la proliferación de precandidatos. Los medios televisivos están en la primera línea porque son el principal espacio para hacer política. ¿Podrán tomar posiciones de equilibrio, imparcialidad y distancia periodísticas?
Por ahora, ya se levantan voces de alerta por lo ocurrido en Bolivia y la configuración de un supuesto “eje del mal” en la región. ¿Qué tanto pesará ese discurso? Aún no hay respuestas, pero en este contexto se hace vital revisar un informe llamado Observación Mediática de las Elecciones Presidenciales en Bolivia, (Omep-Bolivia 2005). El estudio fue iniciativa de la Asociación Latinoamericana para la Comunicación Social (Comunican) y su objetivo fue evaluar el nivel de equilibrio en los contenidos informativos de los principales medios de comunicación de Bolivia en la cobertura de las elecciones presidenciales, durante el periodo preelectoral, electoral y postelectoral.
Las conclusiones del informe son lapidarias, veamos: “Las posturas de los medios respecto de los candidatos mejor situados en los sondeos se expresaron con los siguientes porcentajes. Para el candidato Evo Morales las posiciones positivas representaron el uno por ciento, las negativas 89 por ciento y las neutras 10 por ciento. Respecto del candidato Jorge Tuto Quiroga, las posiciones positivas fueron 78 por ciento, 2 por ciento las negativas y 20 por ciento las neutras.
“Los medios televisivos denotaron una intencionalidad editorial decididamente contraria a la candidatura de Morales, que incluye desvalorización intelectual, política y étnica del sujeto electoral mencionado.
“Los medios televisivos monitoreados ofrecieron una muestra de precariedad relativa en términos de herramientas profesionales reconocidas tanto por la práctica como por la reflexión académica especializada. Se registró ausencia de fuentes, unilateralidad y falta de contraste y corroboración entre y de las mismas a la hora de ofrecer el resultado de proceso de construcción de la noticia y/o de la información”, concluye la Comisión de Observadores.
Sin embargo, lo interesante es que esa posición desfavorable a Morales cambia la noche de su victoria: “A partir de los horarios centrales nocturnos del día 14-12-05, la mayor parte de las emisoras monitoreadas modificaron su posicionamiento político editorial respecto del candidato Evo Morales: de negativa a neutra y positiva. Ello se desprende, muy especialmente, del tiempo promedio de pantalla dedicado a cada candidato. Por ejemplo: el de Evo Morales se incrementó en un 49 por ciento”.
El estudio es una voz de advertencia: ¿se podrán sacar lecciones para la televisión ecuatoriana?