El dinero que envían los emigrantes, en un promedio de 500 dólares mensuales, resulta atractivo para el sistema financiero nacional. Ayer, representantes de bancos, cooperativas y mutualistas analizaron las posibilidades de orientar esos recursos a proyectos de largo plazo y no a gastos corrientes en el hogar.
Las instituciones financieras consideran que los emigrantes son un gran potencial de clientes porque el monto mensual de sus envíos (casi en el 50% mensual) es mucho más alto que el monto de la inversión extranjera.
La intención es controlar ese flujo a través del sistema financiero, reorientando a la vivienda, instalación de negocios o conformación de microempresas.
Según el Banco Central, de los $ 500, el 54,8% se usa en consumo doméstico (pago de arriendo, vestimenta, comida), el 21% en educación, 11% en pago de deudas, 7% en compra de artículos para el hogar, 3% en la construcción o compra de inmuebles y 2% en ahorro. Por la importancia de esos ingresos el Banco Central busca controlar ese dinero a través de los bancos.