Muchos entregaron ahorros de más de diez años para que sean depositados con el extinto funcionario.
Ocho años de trabajo en la ciudad de Piacenza, a 45 minutos de Milán, bastaron a la señora Clara (nombre ficticio) para que junto con su familia lograra reunir 61 mil dólares que se esfumaron con la muerte del notario segundo de Machala, José Cabrera Román.
Ella se dejó llevar por los comentarios de sus coterráneos que trabajan en esta ciudad, caracterizada por la presencia de inmigrantes mayoritariamente oriundos de la provincia de El Oro, especialmente de Santa Rosa.
“Todos decían que era bueno por los intereses que pagaba (el extinto notario), pero sucedió lo que no debía haber sucedido”.
El dinero depositado, señala Clara, estaba destinado para sobrevivir con los intereses y luego con el capital “poder terminar la casita que empezamos a construir”.
Regreso a Italia
Por ese motivo partió a Ecuador para quedarse y no regresar definitivamente a Italia tras haber trabajado la mayor parte del tiempo cuidando a personas ancianas y teniendo libre solo los sábados en la tarde y los domingos.
Como lo perdió todo volvió a Piacenza a seguir trabajando para recuperarse económicamente de este golpe inesperado. Ahora ha conseguido un trabajo temporal reemplazando a su nuera que está de vacaciones. Gana el equivalente a 900 dólares mensuales y no sale ni siquiera los sábados y domingos por el intenso frío que azota a esta región.
Por suerte dice: “El abogado del sindicato de los inmigrantes me dijo que no devolviera el permiso de estadía que se caduca en noviembre del 2006, ya que nunca se sabe lo que puede pasar”. La connacional hace una pausa y llora desconsoladamente.
Como esta ciudadana de Pasaje, provincia de El Oro, son innumerables los migrantes ecuatorianos que depositaron grandes cantidades de dinero donde el notario Cabrera y han visto desvanecer sus esperanzas de recuperarlo.
Dos años de trabajo
Otra madre de familia que no quiso identificarse, de 33 años, nacida en Santa Rosa y cuyo hija de 14 años continúa en esa ciudad, se lamenta con coraje: “Se me ha llevado dos años de trabajo en los que he reunido 10 mil dólares que nadie me va a devolver”, dice con resignación.
En virtud de que no está informada de primera mano sobre el escándalo del notario solo se limita a comentar, conteniéndose el llanto: “Dicen que está muerto; pero ¿dónde están los hijos?
Que si fueran responsables, deberían entender que aquí la plata no se gana fácilmente”.
Admite que ella normalmente es desconfiada, pero que esta vez se dejó llevar por la sugerencia de su mamá quien le comentó que en Machala hay una persona que coge plata y paga buenos intereses. Al menos logró obtener los dos primeros meses de interés la cantidad de 1.400 dólares.
Con la pérdida del dinero sus planes se trastocan y se agravan, ya que ella no tiene el permiso de residencia.
“Ahora para ver a mi hija deberé permanecer cuatro o cinco años más acá. Por más que tengamos experiencia siempre volvemos a caer, pero ya no debemos confiarnos, debemos tener precaución de todo en la vida”, reflexiona.
MIGRANTES
CRISIS ECONÓMICA
Los dramas generados por el fenómeno Cabrera agravan la desgracia económica no solo de las familias de inmigrantes residentes en Piacenza, sino también en la ciudad de Milán donde los orenses, después de los guayaquileños, constituyen la segunda comunidad presente en esta ciudad.
PRÉSTAMOS
En algunos casos la gente hizo préstamos en los bancos italianos que cobran intereses bajos que no pasan del cinco por ciento para depositarlos donde el ex notario.
DESCONFIANZA
Hay grupos de compatriotas que admiten haber conocido el negocio del notario pero no se atrevieron a entregarle dinero porque no tuvieron confianza en esta actividad.