El ministro francés del Interior, Nicolas Sarkozy, prepara un proyecto de ley sobre la inmigración que endurecerá las condiciones de entrada por agrupamiento familiar al tiempo que facilitará la permanencia de personal extranjero cualificado que contribuya al desarrollo de la economía francesa.
El texto del proyecto de ley que debe ser aprobado por el Consejo de Ministros a mediados de febrero, y algunos de cuyos elementos fueron filtrados hoy por el diario Le Monde, forma parte de la línea marcada por Sarkozy para que el Gobierno elija los inmigrantes que acepta en su territorio, incluso en términos cuantitativos.
El presidente francés, Jacques Chirac, apovó hoy implícitamente los preparativos de su ministro al señalar que da "la mayor importancia al refuerzo de la lucha contra la inmigración irregular y contra la manipulación de nuestras leyes, en particular en materia de reagrupamiento familiar. Es esencial para el futuro de nuestro modelo de integración".
El dispositivo que prepara el departamento de Interior suprime la regularización automática para un inmigrante irregular que pueda acreditar una presencia de al menos diez años en Francia y habrá muchas restricciones para obtener un permiso de residencia basado en vínculos familiares con un residente francés.
En concreto, el extranjero tendrá que probar vínculos personales y familiares "estables e intensos desde al menos cinco años" y disponer de un domicilio con condiciones de tamaño y confort, así como de ingresos estables que sean al menos iguales a las del salario mínimo mensual.
En términos generales, la obtención de un permiso de residencia temporal o definitivo, estará en función de que el interesado se ajuste a lo que el proyecto legislativo define como la "integración republicana".
Se limitarán la admisión de extranjeros menores y de enfermos que acudan a tratarse en Francia, salvo si esa presencia es vital para la salud y no hay alternativas en el país de origen.
Junto a esos elementos restrictivos, el texto de Sarkozy incluye elementos de flexibilización para permitir que estudiantes extranjeros formados en Francia o personal cualificado de alto nivel puedan trabajar durante varios años en el país con un permiso temporal vinculado al desempeño de una actividad profesional.
Al lado de ese permiso, que se podría retirar en caso de ruptura del contrato de trabajo, se crearía otro dirigido a extranjeros "susceptibles de participar, por sus capacidades o sus talentos, de forma significativa y duradera en el desarrollo de la economía francesa o de la influencia francesa en el mundo o en el desarrollo de su país".
Sarkozy ha eliminado del texto cualquier alusión al término de "cuotas" de inmigrantes, que le había generado una polémica con Chirac, pero su entorno asegura que no se abandona "el principio" de que las autoridades puedan fijar objetivos cuantificados de inmigrantes.
Diversas asociaciones de ayuda a los inmigrantes que han tenido conocimiento de los planes del ministro lo han criticado por "inhumano" y denuncian que plantea una "inmigración desechable", al tiempo que anuncian que los combatirán.
Por otra parte, el prefecto (delegado del Gobierno) del departamento de Seine-Saint-Denis, limítrofe con París, ha pedido la anulación del referéndum que pretende organizar el ayuntamiento de izquierdas de Saint-Denis sobre la concesión del derecho de voto a los extranjeros no comunitarios.
Un tribunal debe pronunciarse sobre la posibilidad de que se celebre esa consulta, convocada por el alcalde comunista de Saint-Denis, Didier Paillard.