American Masters es el extraordinario proyecto de televisión que Martin Scorsese lleva a cabo para PBS, el canal de televisión público estadounidense. En su primera etapa incluyó ocho filmes sobre el nacimiento y desarrollo del Blues.
El más reciente documental se llama No direction home y cuenta la historia del surgimiento de Bob Dylan, la figura que sin ningún viso de exageración cambió el panorama de la música popular en el siglo XX. Artistas, aparentemente tan lejanos como Silvio Rodríguez, Gilberto Gil o Serrat han declarado que la influencia de Dylan fue decisiva.
Tanto en la película de Scorsese sobre Dylan, como en la serie del Blues, es notoria una cosa: la estrecha relación entre la memoria de un país y su televisión. Gran parte de los materiales de No direction home es extraída de actuaciones para la TV. Otro tanto de las filmaciones en Newport que hacían también las cadenas televisivas. He comenzado a revisar otros materiales: Elvis Presley tuvo solo en 1956 audiencias televisivas de 59 y 60 millones de espectadores. Los Beatles alcanzaron los 70 millones con Ed Sullivan.
Se pueden citar muchísimos otros casos. Lo esencial es que la TV estadounidense supo actuar en su momento de correa transmisora fundamental de las nuevas culturas juveniles y populares.
La dura realidad
En muchos otros sitios ha sido así. Cada cierto tiempo la TV Española se llena de nostalgia y dedica programas enteros a revisar las actuaciones en sus sets de gente como Los Mitos, Nino Bravo, Las Grecas, Solera, Tequila, Masiel y otros íconos de la canción en español. Y esto para no hablar del mítico Top of the pops y lo vital que resulta la BBC en la difusión del pop británico.
Y después de ver la maravillosa No direction home, toca estrellarse con ‘Está clarito’, donde Cynthia Wright ni se entera quién es Jinsop, aquel artista de origen coreano que en el setenta fue una gran estrella del pop en el país. Entonces, uno se pregunta, ¿qué papel está cumpliendo la TV ecuatoriana en ese sentido? ¿Ha sabido transmitir los movimientos culturales del país? ¿Qué de memorable hay en las escasas (y denigrantes) actuaciones de artistas ecuatorianos en los programas de farándula?
Si un cineasta quisiera reconstruir la historia de la música popular de los últimos 25 años, ¿qué archivos tendría a su alcance? ¿Cuántos especiales, entrevistas o actuaciones de Hugo Idrovo, Héctor Napolitano, Margarita Lasso, Umbral, Canela, Sal y Mileto, Promesas Temporales, Tahual se encontrarían? Por eso es relevante, casi un acto fundacional, el que se haya dedicado ‘Este lunes’, el programa de Teleamazonas que conduce Jorge Ortiz, a Pueblo Nuevo, una agrupación que durante 25 años ha pisado con fuerza los escenarios. Pero es una flor en el desierto, lamentablemente todos los días en la pantalla se va perdiendo la memoria colectiva.