Unos veinte familiares de emigrantes desaparecidos en el naufragio del pasado 13 de agosto mantienen una medida de protesta para exigir que el Gobierno cumpla con la ayuda ofrecida a los afectados.
A cuatro meses de la tragedia, unos 80 niños que quedaron huérfanos esperan las becas escolares prometidas, mientras quienes estaban al cuidado de los menores, así como familiares de las víctimas aguardan que se cumpla la entrega de fondos para crear proyectos productivos que les permita sobrevivir, dijo Gloria Jiménez, dirigente de la Asociación Rumiñahui, en cuyo local pernoctan desde el lunes pasado los afectados.
El grupo de familiares que llegó desde Cuenca se concentró ayer en la Plaza de la Independencia. La medida se mantendrá hasta cuando el Gobierno cumpla lo ofrecido, agregó Jiménez.
Entre ellos estaba María Jiménez, quien perdió a sus dos hijos, Jaime y Mercedes, en el barco que naufragó con 103 emigrantes de los cuales solo 9 sobrevivieron. Además del dolor por la pérdida de sus seres queridos, le quedó la responsabilidad de criar a una nieta y una deuda de $ 23.000 adquirida para pagar al coyote por el viaje, por la cual hipotecó un terreno.
La mujer, vestida con su atuendo típico y un sombrero de paja toquilla, junto con otros familiares de la denominada Asociación de Migrantes 13 de Agosto del Azuay, exigió recursos e indemnizaciones del Estado.
El lunes pasado, los afectados se tomaron la Dirección Metropolitana de Salud, pegaron en las paredes las imágenes de sus parientes desaparecidos y repartieron un manifiesto a los presentes.
En el documento explicaron que el Estado tenía destinado un fondo para los familiares de migrantes de cinco millones anuales, pero que hasta ahora (cuatro años después) no se ha entregado el dinero. Esos recursos deberían destinarse, según los manifestantes, a programas productivos a fin de evitar la migración.
Guillermo Brito, presidente de la Asociación, dijo que el presidente Alfredo Palacio ofreció una ayuda económica a los familiares de los náufragos para que solventaran la educación y necesidades básicas de los huérfanos, pero “no ha cumplido”.