La mayoría de los niños va a clases sin ingerir alimentos debido a su pobreza, aducen los maestros.
La colada y las galletas que se distribuyeron a partir del pasado 19 de septiembre para el desayuno escolar de 40.000 niños de 397 planteles educativos hispanos y bilingües de la provincia de Tungurahua, comenzaron a escasear.
El problema es mayor en establecimientos de la parroquia Quisapincha, en donde más del 70% de estudiantes es indígena.
Yolanda Toaza, directora de la escuela Luis Pasteur, del caserío Santa Rosapamba, explica que el desayuno es importante para los veinte niños que se educan en el plantel, “ellos vienen de los cerros aledaños, en su mayor parte son hijos de cargadores y agricultores, que llegan sin comer nada”.
Guillermo Yánez, coordinador provincial del Programa de Alimentación Escolar, dijo que la entrega de las raciones se retomará a partir del próximo mes de enero.
Los productos para el 100% de escuelas de la zona rural y algunas de áreas urbano-marginales fueron distribuidos para que duren entre cuarenta a cincuenta días. Arroz, azúcar, aceite, lenteja, atún y sal se repartieron desde el 7 de noviembre.
En Putugleo, Luis Paucar, director de la escuela bilingüe Abel Pachano, a más de confirmar que se terminan los productos para el desayuno, aseguró que el programa ayuda a mejorar el rendimiento de los estudiantes.
“En los caseríos distantes a los centros poblados es difícil que los padres de familia obtengan productos para una buena alimentación de sus hijos, por eso necesitamos que el apoyo sea permanente”, reiteró Pachano.
Marianita Poveda, directora de la escuela Dr. José Eduardo Paredes, del caserío Condezán, dicen sentirse “más afortunados” porque a través del proyecto KNH de Alemania, cada semana se les provee de frutas, legumbres y hortalizas para complementar la labor del Ministerio de Educación.