En un artículo publicado por EL UNIVERSO el jueves 8 de diciembre, José Antonio Gómez Iturralde cuestionó al programa ‘El Mejor Ecuatoriano’, sobre todo por más de un error histórico transmitido en él.
Visto así, contribuye con aclaraciones necesarias para que el programa cumpla su objetivo fundamental: refrescar la memoria de diez extraordinarios y ejemplares ecuatorianos. Pero pasar de rectificaciones y críticas necesarias, a asegurar que el concurso aportó a “la mayor confusión estudiantil” hablando de “intereses mezquinos” de “otros”, evidencia una posición fanática y desmerecedora de una iniciativa de televisión cultural.
Luego, Gómez Iturralde escribe: “El que trató sobre Alfaro, resultó un producto audiovisual lamentable; técnica, estética y simbólicamente pobre. Mediante una representación insultante a la memoria del más grande transformador de nuestro país, apareció en la playa de Jaramijó haciendo dibujitos en la arena”.
Como director del documental de Alfaro, le informo al señor Gómez Iturralde que esa escena no existe: nadie aparece haciendo dibujitos en la arena. Si con “representación insultante” se refiere al niño que simboliza a Alfaro; debo decirle que su nombre es Luis Zambrano, niño que vive en la comunidad de Figueroa, provincia de Manabí, en condiciones similares a las de Alfaro en su niñez. Si se refiere a la anciana sentada en la playa de Jaramijó, su nombre es Jacinta Vélez, campesina, como lo fueron los hombres que acompañaron a don Eloy en su lucha. Y si alude a mi padre, Carlos Vera Rodríguez, presentador del documental, no está de más aclararle que más allá de que comparta o no su línea periodística, es uno de los pocos periodistas que no claudica con sus ideales y se juega la vida todos los días en su profesión. Es un hombre consecuente, le guste o no al señor Iturralde.
Es evidente que el historiador desconoce los recursos y la técnica cinematográfica al hacer una biografía de diez minutos cuyo contenido debe ser informativo, impactante y emotivo. Una cosa es que no le guste el trabajo, otra que se tome la libertad de tirar al piso un documental realizado por un equipo de profesionales.
Los productos audiovisuales lamentables, técnica, estética y simbólicamente pobres, no generan la aprobación de miles de personas, entre los que podría contar notables manabitas como Medardo Mora, o descendientes del mismo Alfaro como la señora Irene de Jijón, su tataranieta. Ese reconocimiento, no significa que seamos infalibles.
En verdad me equivoqué al asegurar que Alfaro fundó el colegio Vicente Rocafuerte.
Corrijo y me disculpo. Lo que sí resulta insultante, es que Gómez Iturralde realice aclaraciones históricas como cortina de humo para sepultar iniciativas culturales en televisión.
Carlos Andrés Vera Ribadeneira
Director del documental de Alfaro
Quito