Domingo 11 de diciembre del 2005 El País

Grandes estafas

INVESTFIN

Investfin fue una financiera con sede en Quito que inició sus operaciones en junio de 1992 como si fuera una compañía legalmente constituida.

No tenía aprobación de la Superintendencia de Bancos para captar dinero, pero lo hacía abiertamente. El 11 de julio de 1993 se hizo público el caso de esa financiera luego que la empresa se declarará en quiebra y su gerente, Álvaro Alcívar, saliera del país. El monto del perjuicio se calculó en 80 mil millones de sucres. Entre los  afectados estaban comerciantes, empleados públicos y privados.

CHURINSA

Su sede fue Guayaquil. Hasta la primera semana de agosto de 1993, la compañía Asesores Financieros Churinsa atendió a sus inversionistas en su sede de la ciudadela Urdesa.

Sus propietarios, Silvia y Fernando Alvear Pulley, fugaron a Colombia el 15 de agosto de ese año para no responder a sus acreedores. El monto del perjuicio se calculó en 12.000 millones de sucres. Churinsa pagaba entre 7.5 y 8% de interés mensual a sus depositantes. Esta compañía ganaba fuertes intereses diarios como prestamista de dinero, especialmente a los comerciantes de la Bahía.

MANDATO 4 DE OCTUBRE

Tenía su sede en Azogues. Más de 1.500 ciudadanos resultaron afectados en esa ciudad que en 1995 tenía 30.000 habitantes. Tras cinco años de actividad, en febrero de 1995 la empresa no logró pagar los intereses prometidos a sus clientes, aduciendo falta de circulante por la  guerra del Cenepa. En las radios y semanarios locales, el Mandato anunciaba un pago del 6% de interés mensual a quienes depositen su dinero. Pese a haber sido intervenida por la Superintendencia de Compañías en 1992, siguió funcionando. No se tuvo estimaciones reales del monto de la estafa.

CREDIORO

Funcionó en Machala. Miguel Rodrigo Serrano Crespo, prestamista cuencano que ponía avisos en la prensa, operó desde 1993 con el mandato Credioro. Otorgaba préstamos hipotecarios. Dejó de trabajar en 1994 pero ejecutó trámites judiciales para cobrar letras de cambio firmadas en blanco por sus clientes. Se calculó el perjuicio en 5.000 millones de sucres. En el caso se involucró a la notaria II de Pasaje, Pilar Calle, en cuya oficina se hacían las hipotecas. Serrano dijo que solo ejecutó las garantías por préstamos no cancelados. Se conoció del caso en 1996.

INTERMIL

La Intermediaria Financiera Milagro funcionó desde 1992. Operaba legalmente, tenía balances al día y ofrecía tasas de interés moderadas por depósitos. La Superintendencia de Bancos dispuso su cierre el 11 de diciembre de 1995, por mal manejo del portafolio de clientes de parte de sus administradores Jaime Portaluppi y Horacio Kiesel. En los días previos a la quiebra, lograron un préstamo de liquidez del Banco Central del Ecuador por mil millones de sucres.

Cientos de personas e instituciones resultaron afectadas. El monto del perjuicio se calculó en 60 mil millones de sucres.

CAVALGSA

El problema con la casa de valores Cavalgsa estalló en diciembre de 1995. El día 4 se declaró en quiebra y fue intervenida por la Superintendencia de Compañías por operar ilegalmente. Los hermanos Sara y Reynaldo Guerrero fueron acusados de estafar a unos 300 ciudadanos por un monto calculado en 22 mil millones de sucres. Operaba desde 1994.
Investigaciones relevaron que 20 empresas estaban vinculadas a los  Guerrero, como Pablicorp, administradora de fondos Avififuturos; Corporación Holding Guerrero, Jamica, Inverdosa, Inmobiliaria, Balicorp, Operaciones Bolivalentes, entre otras.

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