Las inmigrantes sufren en Francia violencia y discriminación social y profesional, lo que dificulta la integración de esas poblaciones, según un informe parlamentario presentado ayer.
El texto, elaborado tras un año de trabajo de la delegación de derechos de la mujer de la Asamblea Nacional (Cámara de diputados), concluye que las inmigrantes sufren una discriminación doble, por su origen y por su sexo.
El número de inmigrantes femeninas es cada vez mayor en Francia, pero su presencia en los puestos de control de sindicatos o partidos políticos es muy escasa, indica.
El informe señala que el éxito escolar de las mujeres de origen inmigrante no se traduce en una buena inserción profesional.
Esta discriminación provoca que muchas jóvenes dejen de creer en el ascenso social y abandonen sus estudios de forma temprana.