Silvio Berlusconi y su homólogo español José Luis Rodríguez Zapatero acordaron este jueves en Roma la creación de una red marítima junto con Francia para combatir la inmigración ilegal y el tráfico de drogas, considerados unos de los mayores retos para el futuro de Europa.
La propuesta deberá ser firmada por los ministros de Interior y Defensa de los tres países en enero en Madrid y ha sido llamada la "red Schengen en el mar".
Berlusconi, quien recibió a Zapatero en Villa Madama, la elegante residencia oficial, definió como "prioritario" para la Unión Europa el control de las fronteras y pidió que se aborde como un problema de todos sus 25 miembros.
El jefe de gobierno español, quien llegó acompañado por una importante delegación formada por cinco ministros, entre ellos los titulares de Exteriores, Justicia, Trabajo e Industria, definió el fenómeno migratorio como "el mayor reto a largo, medio y corto plazo" que enfrenta Europa.
La reglamentación de la inmigración, tanto legal como ilegal, que azota duramente a los países del Mediteráneo, fue uno de los principales argumentos tratados durante la XIII cumbre ítalo-española.
La reducción del tráfico ilegal de personas así como el refuerzo de la cooperación judicial para combatir el tráfico de drogas interesa también a los dos países, que colaboran desde hace varios años en ese sector con buenos resultados.
España, Italia y Francia decidieron crear patrullas marítimas conjuntas con el fin de detener el flujo de inmigrantes ilegales que llegan por el mar Mediterráneo a las costas europeas.
Los dos dirigentes, que coincidieron en muchos temas pese a ser rivales políticos, acordaron también incrementar "las austopistas del mar" para facilitar el transporte marítimo de mercancías y defender un acuerdo "justo y equilibrado" en la Unión Europea para 2007-2013.