Para iniciar se debe acoger una crítica que hizo Xavier Lasso a esta columna durante el primer debate radial de ‘El Mejor Ecuatoriano’. El lunes se mencionó que los debates pasaban a la radio, pero no se dijo en qué emisoras. Fue una omisión, pero el hecho es que únicamente en ‘Televistazo’ nocturno se dijo con precisión que el debate sería matrizado por radio Sucesos (101.7 FM) de Quito, RTU (1020) y Centro FM (97.7) de Guayaquil. Mientras la cadena completa de emisoras recién se la divulgó durante el programa (RTU de Quito 10h20 AM y la Península, Mágica, 92.1 FM en Cuenca). La promoción de los debates no corresponde a esta columna sino al canal y no se ha visto ningún promocional al respecto.
Una pena porque al fin se pudo escuchar el inicio de un verdadero debate (discusión, intercambio de ideas sólidas) sobre el tema. Participaron Alejandra Cantos, Juan Manuel Carrión, Marcos Chiriboga y Xavier Lasso. En la conducción estuvo Freddy Ehlers. En este primer encuentro radiofónico se puso en cuestión el carácter mediático del concurso, se cuestionó la ausencia de personalidades más relevantes entre los finalistas y Juan Manuel Carrión expuso de forma convincente su pasión por Pedro Vicente Maldonado.
Todo un signo de los tiempos televisivos: el canal de TV no puede abrir espacio en su programación y debió pasar el debate sobre su propio reality a la radio. En principio no está mal que la discusión se amplíe a otros medios, sin embargo, hubiera sido más coherente que por lo menos en Ecuavisa Internacional se la emitiera.
¿Y qué mismo es una crítica?
El domingo esta columna recibió un mensaje sospechoso. Lo firmaba un tal licenciado Omar Cevallos que cuestiona el no haber respondido la andanada de injurias que me había dedicado el licenciado Dupleint de los ‘Buenos Muchachos’. El correo estaba escrito en mayúsculas –costumbre televisiva–, y provenía de un e-mail cuyas primeras letras eran “bm”…
En todo caso hay otras personas que han preguntado el porqué en este espacio no se suele responder a los insultos. Las razones son breves: 1. Respeto a los lectores, al medio y a mí mismo impiden transformar esta columna en instrumento de polémica personal. 2. Se trata de hacer análisis objetivos sobre la programación de TV y pese a la dureza de algunos artículos, la descalificación personal no se usa como un recurso. Por último, dar la más mínima validez a las descalificaciones estilísticas y personales de programas de telebasura que usan la manipulación es impensable.
Pero queda una reflexión: al trabajo de generar crítica y ejercerla muy a menudo se lo confunde con “revanchismos” y “odios personales”. Esto es frustrante y agotador porque queda la sensación de que las emocionalidades y los egos siguen siendo más importantes que un debate racional. Y ahora me disculpan, debo responder a un par de cartas de la familia Vera que me acusa de odiar a Guayasamín…