Eduardo Jiménez Parra, abogado defensor de Óscar Granja Cartwright, acusado de ser el administrador del negocio paralelo a la notaría que mantenía el abogado José Cabrera Román, de 71 años y oriundo del cantón Piñas; dijo que su cliente es inocente y que se lo quiere involucrar en algo que no tuvo participación.
En una declaración voluntaria escrita y firmada por Granja, a través del consultorio jurídico Jiménez & Jiménez, señala que desde el 20 de julio empezó a trabajar para la comercializadora Orocamarón, ubicada en Puerto Bolívar y propiedad de Carolina Cabrera Gallardo, hija del ex notario segundo de Machala.
Y que el 9 de este mes Carolina Cabrera le solicitó por vía telefónica que se iba al exterior y que él fuera a Machala a observar lo que ocurría en la notaría donde se estaba atendiendo a los clientes del ex notario.
“Le expresé a la peticionaria que yo no sabía nada de esos asuntos, pero solo por aspecto humanitario estaba dispuesto a ayudar”, señala Granja en su declaración.
Dice que el 10 y 11 de este mes vio cómo desde tempranas horas de la mañana y hasta altas horas de la noche los empleados de Cabrera Román pagaban a los clientes del ex notario. Que en cajones, anaqueles, gavetas y escritorios habían centenares de miles de dólares en billetes.
Asegura que se retiró definitivamente de la notaría pasada la medianoche del viernes 11 de noviembre, que desconoce lo que aconteció después y, que, por los medios de información se enteró que se menciona su nombre entre las personas vinculadas con las actividades de depositario del fallecido notario de Machala, José Cabrera Román.
El abogado de Granja, dice que su cliente pertenece a una familia respetable de la ciudad de Guayaquil, que está casado y tiene dos niños.
Agregó que debido a las acusaciones en su contra ahora está escondido, pero que asume su derecho a defenderse en libertad porque no hay pruebas en su contra.
Orden de prisión
El juez tercero de lo Penal de El Oro, Óscar Solano, dispuso orden de prisión para Granda, por su vinculación con Cabrera Román, como administrador del negocio de captación de ahorros y de préstamos.
Jiménez Parra, dijo que no se le puede probar nada a su cliente ya que apenas tenía cuatro meses trabajando para la hija de Cabrera como un conocedor de empaque y comercializador de camarón.