La presencia de un millón de inmigrantes habilitados para votar en las elecciones del 2007, 58% más que en las elecciones del 2003, ha dado inicio a una codiciada carrera de los políticos por captar el voto de los extranjeros en España.
Entre los inmigrantes que podrán sufragar está el grupo de quienes han logrado la doble nacionalidad y que como cualquier español pueden votar, según publicó ayer el diario El País.
El número de concesiones de nacionalidad ha crecido del 2003 al 2005 (96.733 nuevos españoles), casi tanto como en toda la década anterior (121.725). De seguir con las más de 3.500 concesiones al mes, en las próximas elecciones habrá unas 280.000 personas con doble nacionalidad.
La mayoría procede de Latinoamérica y ellas consiguen el documento al demostrar que tienen dos años de residencia legal, refirió el medio.
Dora Aguirre, la presidenta de la asociación de inmigrantes Rumiñahui, una de las más numerosas, opinó que la mayoría de los 200.000 ecuatorianos que tendrán derecho a votar, irán a las urnas porque “ha habido un proceso importante de conocimiento del entorno y confían más en las instituciones que en Ecuador”.
La dirigente consideró que los ecuatorianos en España votarán por quien haya realizado “un discurso conciliador y rechazarán a los que hayan fomentado la xenofobia”.
La voluntad de los extranjeros con derecho al voto, igual al 62% de los que tienen autorización de residencia, puede ser decisiva en muchos municipios españoles.
Los partidos políticos ya tomaron acciones y algunos organizaron viajes a los países de origen de la mayoría de los extranjeros, otros firmaron convenios con asociaciones.
El interés en el voto de los inmigrantes también llevó a pedir en diversas ocasiones a partidos de izquierda que puedan votar todos los que tengan permiso de residencia.
Los políticos consultados por El País reconocieron que el voto inmigrante tendrá una influencia decisiva en las elecciones locales y coinciden en que lo más importante es fomentar su participación.
Aunque no han iniciado acciones de captación el Partido Socialista señala que no se harán campañas específicas porque “resultaría discriminatorio” y que serán tratados por igual debido a que tienen los mismos problemas de vivienda, trabajo y educación que el resto de ciudadanos.
Pero surge la preocupación de si los extranjeros acudirán a las urnas. En los cinco países europeos en los que todos los foráneos con papeles pueden votar, su participación es más baja que la de la población nativa, dice Mónica Méndez, profesora de la Universidad de Murcia que ha estudiado el voto inmigrante.
Sin embargo, es la primera ocasión en que un nutrido grupo de inmigrantes del mundo pobre con necesidades de trabajo, vivienda, servicios sociales, podrá votar. “Su participación dependerá mucho de la movilización hacia el voto que hagan sus asociaciones y los partidos políticos”, aseguró la experta.