En EE.UU. un trabajador de cada siete es inmigrante, de ellos cerca de 40% proviene de México y América Central, según un estudio publicado el viernes pasado por la oficina de presupuesto del Congreso.
Más de 21 millones de personas que trabajaban en EE.UU. en 2004 nacieron en el extranjero y la mitad de ellos llegó al país en los últimos 15 años, precisó un estudio presentado ante el Congreso, basado en estadísticas gubernamentales.
Sobre el total de la población estadounidense censada el año pasado –unos 228 millones de personas– el 12% había nacido en el extranjero, representando el porcentaje más alto en 70 años.
La particular situación se refleja en los salarios. “Los salarios semanales medios de los hombres que vienen de México y de América Central no representan ni la mitad de lo que ganan los ciudadanos estadounidenses” en los mismos empleos. Mientras las mujeres inmigrantes de estas dos regiones no ganan ni las tres quintas partes que el salario medio de las estadounidenses.