Matilde Hidalgo de Procel, Pedro Vicente Maldonado y Eugenio Espejo podrán ser personajes no valorados lo suficiente y hasta desconocidos por el gran público, pero sus méritos personales, sus valores, su obra, legado y contribución a la conformación de nuestra nación son indudables.
De Jefferson Pérez, en cambio, sus méritos personales son indudables; pero aún debe pasar tiempo e historia para medir su real contribución.
No obstante, sobre otros personajes, como José María Velasco Ibarra, las opiniones no son tan unánimes. Cabe preguntarse sobre el legado de un político que fue el primer populista de nuestro país. Alguien que solo pudo acabar un mandato porque continuamente se “precipitaba sobre las bayonetas” . Y que si bien hizo de su austeridad personal una leyenda, no faltan los cuestionamientos sobre el manejo de la cosa pública por parte de sus colaboradores.
Y nada de eso se reflejó en el documental.
En la lista de los diez, hay más personajes para la polémica. Oswaldo Guayasamín, por ejemplo. Al respecto, Bernard Fougères cuenta que rechazó ser el defensor de Guayasamín para El Mejor Ecuatoriano porque “honestamente, siempre pensé que Oswaldo fue un excelente pintor, pero no precisamente un modelo en el plan humano. No era tan universalmente famoso como él creía. Me dijo una vez que se consideraba como uno de los tres pintores más importantes de la historia universal, que su mural del Congreso estaba a la par del Guernica de Picasso”. Y están las tristes historias de violencia familiar que su primera esposa Luce Deperón cuenta en su libro. Sin duda, nada de eso saldrá en el documental. Pero Fougères se pregunta con razón: “¿Cómo podría ser El Mejor Ecuatoriano?”.