Un reportaje nocturno desde Francia sobre los disturbios sociales y con corresponsal propio (Valeria Rodríguez)… ‘24 Horas’ de Teleamazonas se ganó un gran punto, indudablemente.
Su noticiero cada día se consolida, con una unidad de investigación que tiene logros (el tema de los barcos estatales pudriéndose en los ríos, fue impecable). Las investigaciones, también, evolucionan bien en Ecuavisa: la serie sobre los chalecos antibala inservibles fue bastante reveladora.
Sin embargo, en los medios ecuatorianos aún prima la competencia que se expresa en el fetichismo de la “exclusiva” o la “primicia” frente al reconocimiento que puede haber sobre la importancia de una información aunque haya sido descubierta por un medio “rival”. En el caso de los chalecos antibalas inservibles, las demás estaciones de TV no siguieron los descubrimientos de Ecuavisa, con lo cual se hubiera confrontado a las autoridades y empresarios de seguridad con mucho más contundencia.
Pese a todo, es interesante que se vaya formando una masa crítica de periodismo de fondo y de investigación. En este campo, las palmas son para ‘30 Minutos Plus’ de Teleamazonas. He vuelto a revisar en estos días el reportaje sobre el sistema educativo que se emitió hace tres semanas. Se trata de un completísimo trabajo sobre la realidad educativa que incluso se está utilizando en algunos colegios.
Otro trabajo con el mismo nivel fue el premiado reportaje sobre Galápagos. Una pieza periodística que fue más allá de los lugares y los temas comunes para revelar las grandes amenazas que se ciernen sobre las Islas.
“No acepte imitaciones”
Pero frente al periodismo, los imitadores, aquellos que se toman ese oficio y lo desacreditan. Que liberen a Henry Carrascal era la proclama implícita de Ángello Barahona, antes de pedir: Paloma, acá también queremos ensalada.
El asunto es que este miércoles, ‘Vamos con todo’ y sus secuelas se transformaron por arte de magia en programas “periodísticos” donde se trató el caso del comunicador Henry Carrascal, preso al enfrentar una acusación de intento de violación. ¿En qué momento se transformaron en programas periodísticos? En ningún momento, aunque se disfrazaron, aunque se salieron del ámbito farandulero. Lo que hicieron este miércoles es inadmisible y va más allá de su habitual ejercicio de chismorreo rosa: en ‘Vamos con todo’ y sus secuelas se trató de ejercer presión mediática sobre la Justicia con total impunidad. ¿Es que no hay productores que pongan orden?