El Palacio Presidencial de Ecuador se quedó ayer literalmente a oscuras por un corte de energía eléctrica que puso en evidencia una vez más los problemas estructurales que afectan a su centenaria estructura.
Las actividades en el palacio de Carondelet se suspendieron a partir de las 18h30 por un corte de energía que desató la incertidumbre entre el personal que labora en sus dependencias.
La planta de generación eléctrica de la presidencia no pudo ser puesta en operación debido a problemas técnicos, confirmó un periodista de Reuters, que corroboró la salida de algunos funcionarios en medio de las sombras por la imposibilidad de continuar con su trabajo.
El presidente Alfredo Palacio, sin embargo, se mantuvo reunido con algunos de sus ministros alumbrado por velas hasta que la energía retornó hora y media después, según informaron fuentes que prefirieron no ser identificadas.
La vulnerabilidad energética del palacio se suma a otras fallas que afectan a su infraestructura, que data de la época colonial, y que han obligado a los últimos presidentes –algunos temerosos de los fantasmas– a explorar la posibilidad de trasladar sus oficinas a modernos edificios.
El palacio enfrenta problemas de comunicación, saturación de sus espacios físicos, e incluso hace unos años los funcionarios debían alquilar vajillas y copas a compañías privadas para atender los compromisos oficiales debido a la ausencia de juegos completos propios.