Indígenas oraron en quichua
OTAVALO, Imbabura | Carlos Armas
María Morales y su hermana Raquel prepararon desde el martes pasado los alimentos que ayer llevaron al cementerio donde descansa su cuñado, quien murió hace cuatro años.
Ir con alimentos a visitar a los muertos es una tradición de antaño en esta ciudad, cuya población es básicamente indígena. En canastos y ollas, los padres de familia son los encargados de llevar el pan, la colada morada, los huevos y las frutas que fueron parte del banquete.
La costumbre captó la atención de turistas nacionales y extranjeros, quienes llegaron al camposanto para observar con curiosidad esta tradición.
Las oraciones también fueron parte del culto. El rezo del Padrenuestro se lo hizo en quichua, lo que sorprendió al canadiense Jaques Arnold, quien no perdió la oportunidad de realizar fotos.
Los denominados “ángeles” o personas vestidas con túnicas blancas que oran y entonan canciones al ritmo de pequeñas campanas, pasearon por el cementerio a cambio de una ración de alimentos.
Las calles adyacentes al camposanto lucieron llenas de vendedores, que ofrecieron flores y tarjetas.
Aglomeración en Manabí
MANTA, Manabí | Xavier Ramos
Las dos mil tumbas que hay en el cementerio municipal, ubicado en el sur del puerto de Manta, estuvieron engalanadas ayer. Arreglos florales y velas encendidas colocadas al pie de las lápidas eran indicios de que los sepulcros se rodearon de gente por celebrarse el día de los difuntos.
Fueron miles de personas que se pasearon por los pasillos del cementerio general en busca de sus familiares enterrados. La aglomeración fue mayor entre las 10h00 y 12h00. El cementerio de Manta resultó pequeño ante la gran cantidad de personas que lo recorrieron.
Melba Demera fue a visitar a su padre, quien falleció en 1989 de cáncer al pulmón. Fue sola porque sus dos hermanas están en España y su madre también murió, pero ella está enterrada en el cementerio de Portoviejo. Demera fue una de las cinco mil personas que arribaron a este camposanto.
En Portoviejo la situación fue similar. En los alrededores del cementerio general se aglomeraron más de mil vendedores de flores, velas y artículos religiosos. Ellos pagaron entre 10 y 16 dólares por un espacio de 3 m², mientras que 799 policías vigilaron los cementerios.
Cruces pintadas de colores
BABAHOYO | Antonio Medrano
En el cementerio de Babahoyo la costumbre de pintar las cruces en blanco, como es tradición, cambió este año.
En la mayoría de las tumbas que hay en este camposanto se pudieron observar cruces pintadas con los colores celeste, azul, amarillo, verde y rosado combinados con negro.
“Las tradiciones cambian, antes el blanco era el color que reflejaba la pureza, el cielo para el familiar que fallecía, pero ahora eso ha quedado atrás y se van imponiendo otros colores. Las personas ya no vienen con esa fe de estar con sus difuntos sino para tomarse un trago”, dijo Enrique Zúñiga, quien visitó ayer el cementerio.
El comercio es la actividad más beneficiada con este feriado. La venta de velas, adornos florales, comidas, jugos y colas se evidencia a la entrada del cementerio general situado en la calle General Barona, que abarca hasta la Nueve de Noviembre.
Esta fecha también es aprovechada para pasar en familia.