El principal cuestionamiento al contrato firmado entre Pacifictel y Nedetel fue la falta de un concurso público para escoger la mejor opción comercial y técnica.
Según el asesor técnico de Nedetel, Juan Carlos Menéndez, el concurso no fue necesario porque el contrato nació de un pedido de interconexión, al que tiene derecho toda empresa portadora, como Nedetel, para brindar el servicio de banda ancha.
Así, basándose en lo dispuesto en el artículo 6 de la Ley de Interconexión, literal D, Nedetel solicitó a Pacifictel, el 20 de junio del 2003, la interconexión.
La norma establece: “Los cargos de interconexión se basarán en costos más rentabilidad y deberán ser veraces y razonables, tener en cuenta la viabilidad económica y estar desagregados para que el prestador que solicita la interconexión no deba pagar por elementos o instalaciones de la red que no requiera para el suministro del servicio”.
No obstante –aclara Menéndez– como Pacifictel no tenía valores desagregados de interconexión para datos, se propuso un joint venture (asociación de riesgo compartido).
En las cláusulas se estableció que la operadora aportaba al joint venture con dos hilos de fibra óptica, de los 48 que tiene. Nedetel ofreció ingresos a Pacifictel de 12,6 millones de dólares, como mínimo, durante los próximos cinco años y el crecimiento de usuarios, que llegaba a 7.900.
“Nedetel tenía previsto, en el arranque del negocio, invertir alrededor de 5 millones de dólares y Pacifictel no ponía un solo centavo, solo infraestructura invertida”, indica Menéndez, tras agregar que las ganancias iban a repartirse en igual cantidad.
No obstante, Pacifictel señala que en el joint venture aportó la suma de 641’734.473.99 dólares.