Miércoles 26 de octubre del 2005 La caja

La telebasura como el estándar de unos premios

Bastarían solo dos puntos para pensar que los premios ITV son un asunto que nadie con algo de coherencia se lo puede tomar en serio o un desastre total: primero está el hecho de que los canales conforman un comité en donde son juez y parte de la premiación. Y, el segundo, que sea un mecanismo de relaciones públicas (admitido por el director del ITV, Alfredo Adum) del centro de estudios que entrega los premios.

Entonces, el problema no es el hecho de que los premios ITV sean cuestionados o que las categorías sean absurdas y arbitrarias, que los mecanismos de selección de los nominados sean poco transparentes y que la premiación sea más oscura aún. El problema real es que se le quiera dar alguna trascendencia a unos premios que debieran quedar registrados simplemente como una anécdota en la televisión ecuatoriana.

Pero no, los premios ITV no solo atraen la atención de los actores televisivos involucrados, sino que se los emite en cadena de la Asociación de Canales de Televisión del Ecuador (Gamavisión, ETV Telerama, RedTeleSistema, TC Televisión) y semanas antes ya despertaba los afanes de autopromoción de alguna gente de pantalla.

Un vacío que se aprovecha 
Tales despropósitos se pudieran justificar en la carencia de premios y concursos de real valía en nuestro medio. Galardones que sean concebidos, calificados y entregados por instituciones verdaderamente independientes, prestigiosas y con amplia participación. En otras palabras, en el Ecuador no hay nada parecido a una Academia de la televisión, o a una Asociación de productores y actores, de prestigio. En tanto, la Asociación de Canales de TV, fragmentada y poco representativa, tampoco está en condiciones de elaborar nada por el estilo.

Pero, en cualquier industria, arte o actividad; los premios cumplen una función que va más allá del estímulo y el reconocimiento. En realidad, un premio de televisión establece estándares de calidad para lo que se ve en la pantalla de un país.

Y eso es realmente lo peligroso y hasta perverso de unos premios como los ITV. Algo que obliga a preguntarse: ¿Cuál es el papel que cumplen en la situación de la televisión ecuatoriana? ¿Por qué desde un sector se los quiere impulsar a toda costa? Esas son reflexiones que las reservo para el artículo del próximo domingo...

Por ahora, qué duda cabe, probablemente los ITV son los premios ideales para la telebasura que predomina en todo un sector de la televisión ecuatoriana. Probablemente, por eso, Carlos Vera se quedó en silencio cuando un televidente lo felicitó por haber sido premiado con tan dudoso galardón.

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