Martes 18 de octubre del 2005 La caja

Falta el paso decisivo para dignificar

El sábado se estrenó una producción que representa uno de los intentos más serios para poner a los músicos ecuatorianos en las pantallas de TV de una forma digna y estelar. La conducción de Gabriel Espinosa de los Monteros fue la de un experimentado hombre de radio y TV del cual se espera corrección e incluso cierta calidez. A su lado, Karina Burgos cumplió.

No obstante, hay pasos que dar en la producción. Probablemente el más importante es poder hacer un programa en el cual toda la música sea en vivo. Lo de las pistas y grabaciones previas (el formidable Pepe Jaramillo) le resta brillo y jerarquía a un programa que debiera sonar por todo lo alto. ¿Presupuesto o un reto técnico? Por supuesto, pero solo ahí se medirá si existe un compromiso a fondo de los coproductores (Canal Uno, Producción Estación Web y Satre Comunicaciones) para “dignificar”, “rescatar” y demás buenos propósitos que se invocan.

En lo conceptual hay una pregunta todavía mayor: ¿el concepto de lo nacional que maneja el nuevo programa será un espacio abierto al diálogo entre las músicas de un país diverso y en constante evolución?

Lo nacional: exclusión o diálogo
En la primera emisión estuvo el dueto de pop Las Lolas y su presencia se puede interpretar como la de una nueva generación que siente respeto por ese concepto de lo “nacional” que surgió a principios del siglo XX. Lo mismo se puede deducir sobre los aportes investigativos de un músico joven y estudioso como Christian Mejía. Pero vale la pena interrogarse sobre si la diversidad poblacional (y no solo la regional) podrá hacer escuchar con igual respeto sus propios sonidos. O como se planteaba en un antiguo debate: ¿Por qué al rock –solo para poner un género– hecho en el Ecuador se lo considera menos nacional que al pasacalle?

Este es un tema que en países con industrias culturales sólidas ya no tiene sentido.
Solo aquí al lado, a nadie se le ocurriría cuestionar lo “colombiano” de Cabás, Carlos Vives, Juanes e incluso la “miaminizada” Shakira. En el Cono Sur, ¿quién dudaría de la argentinidad de Charly, Santaolalla o los Babasónicos? Sin embargo, en el Ecuador aún se llaman “ritmos extranjeros” al reggaetón y al hip hop hechos en Machala o Ambato o, peor aún, no se reconoce como “música nacional” al currulao esmeraldeño.

Diálogo entre músicas, que finalmente es un diálogo entre culturas: ese es el reto.
Sin embargo, por momentos la atmósfera que rodeó a ‘La Hora Nacional’ fue almidonada y encajonada. Por ahora, el aire aún es respirable. Pero si no se abren las puertas y ventanas, no se producirá el necesario refrescamiento, con lo cual se retrocederá a un Ecuador anticuado y excluyente.

La caja

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