El avión de Lucio Gutiérrez aterrizó justo a tiempo para que su llegada sea transmitida en vivo y en directo por los noticieros nocturnos del viernes. La primera partida de Bogotá, el regreso desde Cali y el posterior abordaje de una segunda nave dieron sus frutos: fue un golpe de efecto mediático.
Pero algo falló: el cerco policial y militar no permitió que las cámaras registraran el descenso y la posterior detención del ex Presidente. El traslado del derrocado mandatario fue otro cantar...
Teleamazonas fue favorecida por el horario (‘24 Horas’ empieza a las 20h30); pero, también, este canal puso en marcha un impresionante despliegue de equipos técnicos y periodísticos en Manta, el aeropuerto de Quito y el penal García Moreno. Así tuvo las imágenes del acercamiento y descenso del avión donde se trasladó al ex Presidente, registró la caravana de autos que en una maniobra de distracción se dirigió a la Cárcel # 4 y finalmente obtuvo imágenes precisas de la llegada del auto con el preso.
Un buen trabajo, pero que tuvo un detalle que le quitó pulcritud: el simple hecho de hacer los deberes se convirtió en el motivo para el autoelogio. “Liderazgo” repetían insistentemente unos rebosantes Jorge Ortiz y María Mercedes Cuesta.
La pantalla como un ‘toilette’
Lamentablemente sucede con frecuencia: si alguien en la TV nacional hace un trabajo aceptable o logra transmitir algo que los otros canales no tienen, eso se convierte en motivo de euforia y autobombo. Algunos periodistas deportivos son especialistas en esta clase de actuaciones. Pero el asunto es que el televidente no tiene por qué asistir a las palmaditas en la espalda como tampoco tiene por qué soportar los chistes entre colegas, el intercambio de saluditos íntimos, las indirectas o peor aún la autopromoción para premios (Marián y los ITV, por ejemplo) y “cachuelos”.
Aquí hay algo más de fondo y su símbolo bien puede ser un gesto casi insignificante, pero muy revelador. Al revisar ‘A todo dar’ me topé con que las modelos de tal programa no tienen ningún reparo (es más, lo hacen con frecuencia) en agarrarse los sostenes que medio las cubren e incluso tomarse los senos para acomodárselos...
Vaya, antes ese sencillo gesto era algo que se hacía en la privacidad de un baño y lejos de miradas indiscretas, ahora se los televisa sin que nadie llame al orden.
Todo un símbolo de cómo mucha gente que está en la TV ha perdido el más mínimo respeto hacia el medio y hacia e l público hasta el punto que ya no importa cuidar ni siquiera las formas (ni hablar de los contenidos). Entonces, no es raro que en sus cabezas comiencen a confundir el set con el toilette. Y en la intimidad de esa pieza, todo está permitido.