Domingo 16 de octubre del 2005 Migración

Familia no cuenta con recursos para ayudar a los huérfanos

La situación se torna difícil para el hogar de Rosa Sanisaca y su esposo Homero Ramírez, quienes se hicieron cargo desde abril pasado de Talía, de 7 años, y Édison, de 5, hijos de Abdón Ramírez Avilés, que murió el pasado 3 de octubre cuando la lancha en la que viajaba con otros cinco migrantes naufragó frente a las costas de Nicaragua.

Hasta septiembre pasado el padre de los niños enviaba entre 50 y 60 dólares mensuales para el cuidado de los pequeños y tenía el sueño de mandar  más al llegar y trabajar en Estados Unidos.

El hogar donde viven los menores es pobre. Homero, hermano de la víctima no tiene un trabajo estable y los limitados ingresos que percibe cuando se emplea como albañil debe  repartirlos entre sus dos hijos que estudian en el colegio y los dos de su hermano fallecido.

Talía y Édison asisten a la escuela Monseñor Leonidas Proaño, en donde cursan el segundo y primer año de educación de básica, respectivamente.

Rosa, tía de los menores, dice que está dispuesta a ayudar a sus sobrinos, a cuyo padre prometió cuidarlos, pero necesita ayuda.

Señala que gracias a personas caritativas se abrió la cuenta de ahorros número 0017916747 del Banco de Guayaquil a nombre de Rosa Yolanda Sanisaca Quifisaca para recibir ayuda. Mientras, la familia espera la repatriación del cuerpo de Abdón para sepultarlo.

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