- OCT. 12, 2005 - Foto - La caja - EL UNIVERSO
Las trampas que hacen los talk shows son un secreto a gritos. Recordemos que cuando Alberto Fujimori fue desalojado del poder en el Perú, “investigaciones periodísticas han revelado que algunos casos presentados en el programa ‘Laura en América’ eran falsos y que las personas encargadas de ofrecer los testimonios habían recibido un incentivo económico a cambio” (Jorge Acevedo Rojas, revista Chasqui).
Hace algunos días leí que la periodista valenciana Mariola Cubells ha sido la primera en España en atreverse a desenmascarar las “mentiras impunes” de este tipo de programas en el libro titulado Mírame tonto. La autora cuenta que comenzó a preguntarse qué hacía en este mundillo cuando en el programa en el que trabajaba, ‘Hable usted, calle usted’, un joven que había recibido consignas de la dirección del espacio se atrevió a decir en directo: “Las mujeres no tienen alma ni derecho al orgasmo... y las feministas se arrastran por el mundo”. Cubells saltó de su asiento, pero por el camino se encontró con los productores “frotándose” las manos, pues habían logrado disparar la audiencia.
Justamente me acordaba de este caso, cuando miraba ‘Maritere’, el único talk show de producción local. Conducido por la peruana María Teresa Barschi para TC Televisión, ‘Maritere’ tiene una característica que se promociona en la página web de Telemundo (donde la presentadora también emite su programa): “Muchos la critican, muchos la quieren. Algunos odian a sus invitados y a otros les gustan los temas polémicos”.
“… Algunos odian a sus invitados”. El lunes, el tema fue ‘Hermanos que son las ovejas negras’. Una señora expone que su hermano de padre la maltrata y también a su madre. Pasa el “mal hermano”, quien es el estereotipo de un tipo de mal vivir: pelo largo, camisa abierta, gestos arrogantes, vocabulario soez...
Lo primero que dice es que “le encanta no trabajar” y “vivir mantenido”. Desde el público (¿gente de la producción?) le gritan de todo: “Foco rojo”, se escucha y él responde con un “cállate maric…”. Cuando pasa la madre, el sujeto comenta: “¡Esa vieja ridícula está aquí metida!”. Cuando interviene el público (señoras de edad) grita: “¡Vieja sapa!”, y cuando le citan a Cristo, él declara: “¡Yo soy anticristo!”… ¿Cómo no odiar a este sujeto? Obviamente, todo conduce a que un joven del público trate de golpear al invitado de Maritere...
¿Pueden ser reales estos personajes que claramente van a provocar? ¿Se paga a la gente para que vaya al set y devuelva las provocaciones? ¿Los invitados que hacen de “villanos” reciben instrucciones para hacerse odiar y hacer cumplir la premisa del programa? Yo por mi cuenta no apostaría ni 10 centavos por su veracidad.