Los moradores del barrio San José de Monjas (sur de la ciudad), donde a día seguido se encontraron dos cadáveres con evidencias de haber sido ajusticiados, creen que las víctimas eran miembros de pandillas juveniles, asesinados por otras bandas.
Al parecer, el bosque del sector se ha convertido en el lugar ideal para que los supuestos pandilleros realicen sus ajusticiamientos y abandonen ahí los cuerpos.
Ese bosque de eucaliptos y cubierto de chilcas es un sitio totalmente abandonado, comentó Luis Escobar, representante del barrio, quien explicó que ha pedido a la Alcaldía que se lo convierta en un parque ecológico, pero no hay respuesta a su pedido.
Según Susana Zamora, habitante del lugar, los dos fallecidos: uno no identificado, de 21 años (7 puñaladas y excoriaciones en la espalda), y Cristian Olmedo, de 19 (20 puñaladas), no eran del barrio. Por las primeras indagaciones se conoció que serían de pandillas de Chaguarquingo o de Monjas Alto.
Carmen Pérez, una de las vecinas que avisó a la Policía sobre el hallazgo del primer cuerpo, comentó que pese a estos problemas no dejará de pasar por el bosque, pues atravesándolo toma un bus que la lleva a otros lugares.
Otros asesinatos que al parecer tendrían relación entre sí ocurrieron este fin de semana.
Cristian Tapia fue hallado con huellas de intento de degollamiento en Quitumbe (sur de la ciudad). El cuerpo de un joven no identificado de unos 18 años se encontró el sábado pasado en un sector cercano a la Universidad Salesiana con un corte en el cuello.
Kléver Silva, de 21 años, fue asesinado y casi degollado en el Comité del Pueblo Nº 1, el domingo pasado. Ese fin de semana, Leonardo Reascos, de 23, fue muerto de igual forma, en Chilibulo.