Jueves 06 de octubre del 2005 Migración

Misa en España evocó a migrantes accidentados

AMPOSTA, España | Jaime Cevallos para EL UNIVERSO

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AMPOSTA, España.– Familiares y amigos de los ecuatorianos fallecidos en un accidente del pasado 29 de septiembre asistieron ayer a una misa en honor a las víctimas.

Familiares dijeron que con préstamos  y ayudas reunieron dinero para repatriar los cuerpos el sábado.

La tristeza y el llanto marcaron la misa fúnebre de Jimmy González Maza, Jofre Vélez Paladines y José Luis Freijó Freijó, fallecidos el 29 de septiembre en un accidente de tránsito ocurrido en la localidad de Alcanar, a 200 km al suroeste de Barcelona.

Los cuerpos, que se encuentran en el tanatorio (morgue) de la ciudad de Tortosa, fueron trasladados ayer por unas horas hasta la iglesia Sagrado Corazón, en Amposta, para una misa de honras organizada por familiares y amigos.

Los tres inmigrantes eran muy conocidos en Amposta, en donde residían desde el 2001. La misa también devino en una especie de despedida, ya que los cuerpos serán repatriados este sábado.

“No hay nada que nos pueda consolar”, dijo Jhonson Vélez, al recordar que fue justamente Jofre, el primero de los hermanos Vélez Paladines, que decidió emigrar en el 2000.

“En Alamor (Loja) trabajaba en el campo y aquí se dedicaba a lo mismo. Gracias a él mi hermano Osman y yo pudimos venir a España”, señaló.
Jofre era soltero y parte del dinero  enviaba a Ecuador para ayudar a sus padres y familia.

Al dolor producido por la pérdida se han unido las deudas, producto de los préstamos que debieron hacer para repatriar el cadáver. “Nos han ayudado muchos amigos, pero también sacamos un crédito, porque el traslado nos cuesta casi 6.500 euros ($ 7.865). Él será enterrado en Alamor (Loja)”, comentó Jhonson.

Manuel González también tuvo que acudir a los amigos para reunir el  dinero y repatriar el cuerpo de su hermano Jimmy, que al morir prematuramente no pudo cumplir los sueños que le impulsaron a dejar su tierra hace cuatro años. “Lo más triste es que deja en la orfandad a Helen, una niña de 5 meses”, señaló.

Manuel recordó que Jimmy salió a trabajar en la empresa arrocera y, por coincidencia, ese era el día en que su hermano acababa el contrato. “Fue al trabajo y ya no volvió”.

La voz de Manuel se quebraba mientras trataba de contener las lágrimas al recordar los momentos que sucedieron a la fatal  noticia. Manuel no olvida el viaje de 200 km desde Amposta al Consulado de Ecuador en Barcelona para pedir el certificado de repatriación, y la frustración que sintió en ese momento por la escasa ayuda que le prestaron las autoridades diplomáticas.

“Los únicos que nos han ayudado son los vecinos, los amigos y compañeros ecuatorianos. Gracias a ellos tenemos los recursos para enterrar a mi hermano en el cementerio de Alamor, junto a la tumba de mis padres”, sentenció.

Camilo Restrepo, de la Defensoría del Pueblo en Quito, refirió que esta institución “está cubriendo con la totalidad del costo de la repatriación de los tres ecuatorianos que asciende a $ 13.500 y que para ello se coordina con los familiares.

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